Praga: itinerarios y recomendaciones (I): cuestiones prácticas

Estoy enamorada de Praga desde la primera vez que pisé sus calles adoquinadas y vi ponerse el sol desde los muelles del río Vltava. Nunca lo he ocultado. Es un amor que no ha disminuido con los años, al contrario, cada vez que he regresado he sabido encontrar nuevos motivos para seguir amándola. Praga ha cambiado con los años, como cambian las personas que queremos. Pero el tiempo que ha pasado desde el día que la conocí, ha servido para consolidar este amor, tal vez no tan ciego ni deslumbrado como el del primer día, y lo ha transformado en admiración y fidelidad por haber sido capaz de superar adversidades, desde el gris de su etapa comunista hasta la llegada del capitalismo brutal con sus masas de turistas. Praga ha sabido reinventarse y, a la vez, mantener la atmósfera mágica del trazado medieval de la Ciudad Vieja, donde todavía podemos intuir los pasos de los alquimistas o de los rabinos judíos, la opulencia barroca de la Malá Strana o del Hradčany, y la elegancia art nouveau de los edificios y cafés  de la Ciudad Nueva, donde artistas e intelectuales, como Franz Kafka, Max Brod, Alfons Mucha o Jan Neruda, charlaban, discutían y tomaban el pulso a la ciudad.

No es la primera vez que comparto este amor por la capital de la República Checa: amigos y familiares a menudo me han pedido que les ayudara a preparar su estancia en Praga, que les sugiriera algún itinerario fuera de los circuitos más turísticos o que les recomendara aquello que no podían perderse. Me animo ahora a hacer lo mismo para los hipotéticos visitantes del bloc que lean esto que escribo, para los que lleguen buscando información para un futuro viaje a Praga o para los que, como me sucede a mí misma, les guste conocer países y ciudades aunque no esté en sus planes inmediatos viajar a ellos.

Café en la Obecní Dům

Como he hecho siempre que he ayudado a alguien a preparar un viaje a Praga, advierto que parto de mi experiencia y de mis gustos particulares, por tanto, esto no pretende ser una especie de guía canónica de lo que debería ser una estancia en Praga. Si es esto lo que necesitàis, conseguid un buen plano (el de Eurocity es altamente fiable y está actualizado) y una buena guía (la Guía Visual de Praga de El País-Aguilar es muy completa) y seguro que no tendréis problemas para moveros por la ciudad y visitar aquello que se considera imprescindible de ver en Praga. Si por el contrario os animáis a seguir leyendo, espero poder aportaros alguna cosa más de lo que se encuentra en una guía. Intentaré daros información clara y que pueda serviros en vuestro viaje sobre:

Moneda y precios

Transporte en taxi, tranvía y metro

Tarjetas turísticas

Dónde comer y beber

Vocabulario básico

ANTES DE LLEGAR: INFORMACIONES PRÁCTICAS QUE HAY QUE CONOCER

Para empezar, la parte más prosaica del viaje, pero también la imprescindible para no tener problemas para movernos por la ciudad.

Moneda

La moneda en curso de la República Checa es la corona checa (čzk). 1 euro equivale, aproximadamente a unas 26 coronas checas. Los bancos españoles están en condiciones de cambiar euros en coronas antes de que emprendáis vuestro viaje. En Praga, se pueden cambiar euros en bancos, oficinas de cambio o en el hotel. Siempre es más recomendable acudir a un banco, ya que os darán el cambio oficial “real”. El Banco Central de Praga (Centralní Banka Prahy) está en la calle Hybernská, al lado de la Plaza de la República (Náměsti Republiky) y muy cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja (Staroměstské náměstí), es decir, en pleno centro turístico. Os recomiendo que si tenéis que cambiar, lo hagáis allí, están acostumbrados a los turistas y no les ponen excesiva mala cara. A diferencia de lo que pasaba hace sólo 10 años, se pueden obtener coronas de los cajeros automáticos con las tarjetas de crédito más corrientes en España, como Visa, Eurocard/Mastercard o American Express. También es posible pagar con tarjeta en muchas tiendas, restaurantes u hoteles.

Vivir en la República Checa resulta todavía un poco más económico que hacerlo en España. Pero no olvidemos que Praga es uno de los principales destinos turísticos europeos, así que atrás han quedado los días en que Praga era una típica ciudad del este y, por lo tanto, barata. No creo que encontréis excesiva diferencia en los precios de ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, etc. Dependerá, sobre todo, de dónde vayáis a comer o a cenar (los establecimientos de las zonas más turísticas tienen precios a menudo abusivos) o si sois muy aficionados a las compras. Lo que sí es económico es la entrada a los museos, exposiciones o conciertos (algunos todavía son gratuitos o tienen un precio simbólico.  Hay una excepción, la entrada al Barrio Judío, donde la entrada es cara en relación al resto de museos y monumentos de Praga, ya que no recibe ningún tipo de subvención estatal o municipal y su mantenimiento depende de donaciones y de las recaudaciones en concepto de entradas.

Si queréis comprar cristal de Bohemia de buena calidad y de talla a mano y tradicional, no vais a encontrar gangas, porque hacen pagar lo que vale.

Taverna U Vejvodu

Por lo que respecta a los restaurantes, el precio depende mucho de la zona y de la categoría, por supuesto. En un restaurante de categoría media en una zona turística os pueden cobrar entre 400 y 500 coronas (entre 15 y 20 euros) por comida, consistente en un suculento plato combinado (tened en cuenta que no tienen nada que ver con los que conocemos por aquí, siempre a base de croquetas, huevos fritos y patatas), una cerveza y un café. Si añadís los postres, los precios se disparan, como en todas partes. En las tabernas (hospůdka) y cervecerías (pivovar) frecuentadas mayoritariamente por checos los precios son bastante más económicos, aunque la variedad del menú también es más reducida. No sé cuál será vuestro presupuesto para este viaje, pero para que os hagáis una idea, dos personas, comiendo y cenando en restaurantes de precio módico, pagando el transporte y haciendo las visitas pertinentes, pueden gastar entre 150 y 200 euros diarios, contando algún extra (cervezas, tomar un café o un helado y poco más). Además, en los últimos años, los establecimientos más tradicionales se han ido renovando y también adaptando sus precios. Hoy en dia, para encontrar una pivovar donde cobren precios “checos” hay que irse prácticamente al extrarradio de Praga.

Goulash a houskove knedliky, plato tradicional checo

Transporte

Traslados desde el aeropuerto de Ruzyné

El aeropuerto de Ruzyné tiene oficina de cambio, asi que allí podréis conseguir las primeras coronas necesarias para pagar los traslados. De todas maneras, no va a ser un cambio demasiado correcto, por lo que siempre es bueno llevar algo en coronas. También hay que tener en cuenta que la oficina de cambio cierra por la noche y eso va a complicar la situación si vuestro vuelo llega a determinadas horas a Ruzyné. Hay diferentes opciones para llegar al centro de la ciudad o al hotel correspondiente:

Minibuses: varias compañías ofrecen el traslado al centro de la ciudad. Las dos más importantes son FIX y CEDAZ y ambas tienen mostradores a la salida de la terminal de llegadas. La más recomendable es CEDAZ. Cada media hora salen minibuses hacia la Plaza de la República, con el minubús Airport-V Celcini, o a la estación de metro Dejvická. El primer trayecto cuesta 120 coronas y el segundo, 90. Los billetes de los minibuses también pueden comprarse directamente al conductor.

Los billetes de transporte público pueden comprarse en los kioscos de prensa, aunque también dependerá de la hora en que llegue vuestro vuelo. En esos casos hay máqunas expendedoras.

Las líneas de autobuses que cubren el trayecto del aeropuerto hasta el centro  y que llevan hasta el centro son la 119, la 254 y la 100.  Las dos primeras os dejan en la estación de metro Dejvická (línea A-verde). Desde allí, podéis tomar el metro hacia diferentes zonas céntricas. Podéis comprar los billetes en el mismo aeropuerto. Los autobuses salen cada 10 minutos y el trayecto dura entre 20 minutos y media hora. El billete cuesta 26 coronas, pero hay que tener en cuenta que cuando se viaja con bolsas o maletas grandes, hay que comprar billete y medio.

Lo primero que tenéis que tener claro es qué línea de metro o tranvía llega a vuestro alojamiento, para saber, cuando se llega a la estación de metro Dejvická, hacia dónde tenéis que ir.

  • El autobús 119 sale de las terminales 1 y 2. Una vez lleguéis a Dejvická, tomad el metro en dirección Depo Hostivař, es decir, hacia el centro histórico de Praga. La estación Malostranská deja en la Plaza de la Malá Strana, Staroměstská deja muy cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja, y las estaciones de Můstek y Muzeum, en la zona de la Plaza Wenceslao. Estas dos últimas estaciones permiten el transbordo con la líneas B y C  respectivamente.

Las estaciones de metro de la línea A son:

  • Dejvická
  • Hradčanská
  • Malostranská
  • Staroměstská
  • Můstek (transbordo con la línea B)
  • Muzeum (transbordo con la línea C)
  • Náměstí Míru
  • Jiřího z Poděbrad
  • Flora
  • Želivského
  • Strašnická
  • Skalka
  • Depo Hostivař
  • El autobús 100 sale de las terminales 1 y 2 y llega a la estación de metro Zličin (línea B). Las estaciones más céntricas de esta línea de metro son Anděl, Karlovo náměstí (ambas en la Ciudad Nueva, relativamente cerca de la Plaza Wenceslao), Národní třída, Můstek, (en la zona de la Plaza Wenceslao y relativamente cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja) y Náměstí Republiky (a cuatro pasos de la Plaza de la Ciudad Vieja)

Las estaciones de la línea B (amarilla) de metro son:

  • Zličín
  • Stodůlky
  • Luka
  • Lužiny
  • Hůrka
  • Nové Butovice
  • Jinonice
  • Radlická
  • Smíchovské nádraží
  • Anděl
  • Karlovo náměstí
  • Národní třída
  • Můstek (transbordo con la línea A)
  • Náměstí Republiky
  • Florenc (transbordo con la línea C)
  • Křižíkova
  • Invalidovna
  • Palmovka
  • Českomoravská
  • Vysočanská
  • Kolbenova
  • Hloubětín
  • Rajská zahrada
  • Černý most

En la estación de metro Muzeum se puede hacer transbordo con la línea C de metro (roja)

  • Letnany
  • Prosek
  • Střížkov
  • Ládví
  • Kobylisy
  • Nádraží Holešovice
  • Vltavská
  • Florenc (transbordo con la línea B)
  • Hlavní nádraží
  • Muzeum (transbordo con la línea A)
  • I.P.Pavlova
  • Vyšehrad
  • Pražského povstání
  • Pankrác
  • Budějovická
  • Kačerov
  • Roztyly
  • Chodov
  • Opatov
  • Háje

El autobús nocturno que lleva al centro es el 510. Hay que bajar en la parada Divoká Šárka y allí tomar el tranvía nocturno 51 en dirección al centro.

Traslados en taxi: tomar un taxi en Praga puede ser una aventura, y no precisamente agradable. Si a esto le añadimos que ese taxi se toma cuando se pisa por primera vez Praga y se conoce más bien poco sobre distancias, precios e idiosincrasia de los checos, no es raro que la aventura dañe seriamente vuestro bolsillo (además de vuestros nervios e incluso vuestro amor propio). Para evitar que esto suceda, espero que estas recomendaciones os puedan ser útiles.

La compañía Prague Airport Transfers ofrece el traslado a cualquier punto de la ciudad y a cualquier hotel en turismos o minibuses. El precio es fijo, 560 coronas (21,50€). A partir de 6 personas, el precio es de 790 coronas (algo más de 30€). La mayoría de los conductores hablan inglés o se esfuerzan por hacerlo (esto último ya es un milagro).

La compañía AAA Taxi, muy popular en Praga y fácilmente reconocible por sus taxis de color amarillo, también ofrecen el traslado al centro o al hotel. Los coches son modernos y cómodos. Sin embargo, cobran por kilometraje, más bajada de bandera, más tarifa de espera, etc, con lo cual, y dependiendo del destino, puede llegar a salir más caro que una compañía con precio fijo. Los coches de AAA Taxi a menudo llevan publicidad en los que se ofrecen precios realmente económicos de traslado desde el aeropuerto, pero no especifican que ese precio es del aeropuerto al destino más próximo. Lo mínimo que cuesta un taxi que contabiliza el precio dependiendo del destino son 700 coronas (con suerte y si no se pilla algún atasco). Por otra parte, esta empresa ha tenido bastantes quejas de turistas en relación a la mala educación de algunos conductores. Yo no diría mala educación, más bien es pasotismo o arrogancia, no echan un cable al turista si lo necesita, sólo se expresan en checo aunque sean capaces de defenderse en inglés, que es muy legítimo, pero tampoco hacen nada para entender al cliente. En fin, exhiben ese carácter que abunda bastante entre el personal que se dedica al sector servicios en Praga, aunque afortunadamente, no entre la población en general.

Los vehículos de Airport Cars-Fix son reconocibles por su color gris. Tienen muy mala fama, tanto por el tipo de conducción, bastante temeraria, como porque sus conductores, en ocasiones, cobran tarifas abusivas a los clientes.

Evitad los supermodernos Volkswagen que llevan en el techo el rótulo “Airport”, porque son taxis que pertenecen a la mafia del taxi de Praga. En el techo, el rótulo oficial debe ser TAXI.

En general, todavía hay la cultura del timo al turista entre los taxistas de Praga.  Os paso una aproximación de los precios que deberían cobraros al usar este medio de transporte (que en una ciudad como Praga, no es necesario, a no ser para los traslados des de o al aeropuerto).

– kilómetro de recorrido en el territorio de la capital de Praga 28 CZK (1.15 €)

– bajada de bandera 40 CZK (1.65 €)

– 1 minuto de espera (se cobra en los atascos, por ejemplo) 6 CZK (0.25 €)

Con estos datos, el precio que se considera justo que os pueden cobrar desde el aeropuerto hasta el centro (hasta la Plaza Wenceslao, por ejemplo) sería de 570 a 670 CZK, máximo 700, y ya estarían inflando el precio.

Taxi

El colectivo de taxistas de Praga no ganaría nunca el primer premio a la transparencia profesional, y lo digo con todas las reservas y sintiéndolo por aquellos taxistas que sí lo son. Todavía arrastra hábitos poco honestos heredados de la época socialista y de los primeros años de turismo masivo, a mediados de los 80, cuando esquilmar a los visitantes extranjeros era lo más normal y, además, se consideraba una actividad totalmente lógica si se quería ganar un pequeño sobresueldo. A pesar de los esfuerzos de los responsables del Ayuntamiento de Praga, esta mentalidad no está del todo desterrada y diría que se ha ido incrementando a medida que se han ensayado medidas contra los taxistas que ejercen su actividad con métodos fraudulentos. Cuando, además, algunas mafias se han apoderado de determinadas compañías o han monopolizado ciertas zonas de la ciudad, la situación se complica para el turista. Todos sabemos que el taxi no es barato en ninguna ciudad europea, pero en algunas, como es el caso de Praga y, en general, en las de la Europa del Este, esto llega al abuso.

Tened en cuenta que Praga es una ciudad que permite acceder a sus zonas históricas, es decir, a las que van a acudir mayoritariamente los turistas, a pie. Excepto en la Ciudad Nueva o para subir al Castillo, las distancias pueden recorrerse cómodamente andando. Además, tiene una excelente red de tranvías, que os llevarán a cualquier punto de la ciudad, complementado con tres líneas de metro. Hay tranvías y autobuses nocturnos, así que ni siquiera por la noche es necesario tomar un taxi (casi diría que no es recomendable).

Por lo que respecta a las tarifas, y teniendo en cuenta los datos que he dejado más arriba, estos serían algunos ejemplos de precios razonables que os podrían cobrar los taxistas en Praga:

Del hotel en el centro de Praga -> Castillo de Praga (aproximadamente 9 minutos, 5km), de 200 a 350 CZK
Del hotel en la perifieria de Praga -> centro de Praga, de 200 CZK (en Praga 7)a 350 CZK (Praga 10)
Carrera de 10 minutos por el centro de Praga (distancia aprox. De 2 a 2,5 km): de 100 a 120 CZK

Como ejemplos de tarifas de transporte en taxi fuera de Praga:

Praga – Karlovy Vary o Kutna Hora, precio alrededor de 3.400 CZK
Praga – Brno, precio alrededor de 4.800 CZK
Praga – Liberec, precio alrededor de 3.400 CZK

En Praga no todos los taxis pertenecen a compañías (hay taxis “libres” que vete tú a saber cómo han conseguido la licencia), así que para un turista es bastante complicado reconocer un taxi que, en principio, cumpla con todos los requisitos que marca la ley.

– Cada vehículo del servicio de taxi tiene que estar dotado de un rótulo luminoso con la inscripción TAXI  instalada en el techo.

– Ambas puertas delanteras tienen que estar señaladas con la placa de registro, nombre de agencia, tarifa básica, el precio por kilómetro y el precio por un minuto de espera. Estos precios deben de coincidir con los que indica el taxímetro.

Los “puntos negros” del taxi en Praga:

Existen ciertos puntos en la ciudad que pueden ser considerados “negros” para tomar un taxi, ya que son céntricos y muy turísticos o bien están cercanos a las estaciones de ferrocarril. Además, suelen estar monopolizados por determinadas mafias, que si bien no actuán con la impunidad de otras ciudades del Este, como Sofía, son difíciles de erradicar. Los principales puntos en los que es mejor no tomar un taxi son:

– la Plaza Wenceslao (Václavské náměstí)

– la Avenida Nacional (Národní třída)

– la estación de trenes Praha Holešovice

– el aeropuerto Ruzyne

– la estación de trenes de Hlavní nádraží

– la estación de metro de Dejvická

– la Plaza de la Ciudad Vieja (Staroměstské náměstí) y alrededores, como la Plaza de la República (Náměstí Republiky) y la calle Karlova.

– la Hradčanské náměstí (en el Castillo de Praga)

Algunas recomendaciones básicas:

–  si sabéis que vais a necesitar un taxi con antelación, pedid en la recepción de vuestro hotel que os lo consigan, además de preguntarles qué compañía os va a atender. No cojais taxis que esperen en la entrada de los hoteles (suele pasar en los más céntricos o caros).

– no toméis un taxi en los lugares turísticos y estaciones de ferrocarril.

– utilizad los taxis  que tengan la tarifas y otros datos identificativos indicados en las portezuelas del coche, como he dicho antes.

– poneos de acuerdo con el taxista con respecto al precio antes de subir al coche. O bien pedidle que os deje bien claro el precio máximo al usar taxímetro.

– al subir al coche apuntad el número de licencia (aunque sea en el teléfono móvil)

– estad atentos al correcto funcionamiento del taxímetro. Es fácil calcular aproximadamente la distancia de un kilómetro. Si os parece que el taxímetro va demasiado deprisa, haced parar el vehículo y pagad sólo lo que marca el taxímetro.

– si es posible, tened claro cuál es el camino siguiendo un mapa, para evitar desvios innecesarios.

– si el precio os parece exagerado, pedid el resguardo, que debe ser expedido directamente desde la impresora del taxímetro. En este resguardo tienen que constar los datos referidos al vehículo, las tarifas y el recorrido.

– llevad billetes pequeños, para evitar el consabido “no tengo cambio” de muchos de los taxistas de Praga.

– evitad hablar con ellos y mostrad indiferencia si pretenden haceros de guías improvisados por la ciudad, ya que después pretenden cobrar por lo que cualquier turista considera un gesto de cortesía.

En algunas paradas de taxis podréis ver la inscripción TAXI FAIR PLACE. Ésta es una distinción que otorga el Ayuntamiento de Praga.y objetivo es asegurar por medio de la presencia de un administrador el respeto a las leyes relacionadas con el servicio de taxi, incluido el precio máximo de 28 CZK/km.

Los taxistas que estafan a los clientes corren riesgo de ser severamente castigados y multados. El castigo más severo es la privación de licencia. Sin embargo, parece que estos castigos no son disuasorios, por el momento.  Los praguenses están realmente indignados con el proceder de este colectivo y casi podríamos decir que odian a los taxistas (sólo un poco menos de lo que odian a los policías).

Ante cualquier problema, se puede interponer una reclamación oficial, que en realidad no solucionará nada, pero sí que contribuirá a concienciar a la sociedad praguense sobre este tipo de abusos a sus visitantes. Las reclamaciones por trato abusivo por parte de los taxistas son numerosas y aparecen frecuentemente en la televisión y en la prensa.  Si tenéis la sensación de que el taxista os ha timado, lo que no podéis hacer nunca es pelearos con él, ya que algunos exhiben formas muy agresivas. Cualquier queja o reclamación tiene que hacer constar los datos necesarios, como el número de licencia, la matrícula del coche y el nombre de la empresa. Si necesitáis más información, podéis consultar esta web.

http://magistrat.praha-mesto.cz/%284iscoxrl1rrqpl3ca1exskyq%29/default.aspx?id=5905&ido=4397&sh=454792184

Las reclamaciones podéis dirigirlas a:

taxi@cityofprague.cz

Sabiendo todo esto y teniendo en cuenta el buen transporte público con que cuenta Praga, imagino que sólo tomaréis un taxi en esta ciudad en un caso realmente extremo.

Tranvía y metro

El tranvía, junto con el metro, son los mejores medios para desplazarse por Praga. Son rápidos, puntuales, relativamente baratos y os llevarán por toda la ciudad. Usar el tranvía y el metro en Praga es fácil para un turista (un poco más difícil es el autobús, no lo recomiendo, excepto para trayectos muy concretos).

Normas de cortesía en los transportes públicos

En todos los transportes públicos hay asientos reservados para ancianos y minusválidos: ¡y los respetan a rajatabla! Si os sentáis en ellos, vigilad si alguien los necesita a lo largo del trayecto, pues podréis encontraros con un anciano malhumorado que enarbole su tarjeta de jubilado exigiendo a gritos y sin más preámbulos que os levantéis. Suele ser bastante embarazoso. Los checos muestran mucho respeto por los ancianos y es una práctica corriente cederles el sitio en el transporte público (práctica que por aquí, desgraciadamente, parece haber caído en desusi). Si lo hacéis, entonces os premian con una encantadora sonrisa y un děkuji (gracias). Demostraréis ser el no va más del encanto personal si contestáis prosím, que según el contexto significa por favor o de nada.

Otro aspecto a tener en cuenta para moveros en el transporte público: los checos se sienten muy incómodos con la cercanía física (cuestión cultural, imagino) y ya no os digo nada con el contacto físico directo. Éste es inevitable en las horas punta de un día laborable o en tranvías de recorrido muy turístico. Si tenéis que “empujar levemente” para salir o para acomodaros en el tranvía, en el metro o en el bus, no olvidéis decir “prosím” (por favor) si tocáis a una persona. Es una norma de cortesía muy arraigada.

Billetes Existen dos tipos de billetes de transporte público:

billete sencillo: es el más recomendable si vamos a hacer recorridos cortos. Podemos utilizarlo hasta un límite de 20 minutos después de haber sido validado en las máquinas interiores de los tranvías o autobuses, o en la estación de metro. Estos billetes sólo se pueden usar una vez y en un solo transporte, es decir, si lo usamos en el tranvía, aunque no haya pasado 20 minutos desde que lo validamos, no podemos usarlo en el autobús. Como sucede en España, sí lo podemos usar si efectuamos un transbordo de metro, o sea, si cambiamos de línea sin salir al exterior. En este caso, tiene una validez de 30 minutos. Los billetes sencillos no son válidos para los tranvías o autobuses nocturnos. Su precio es de 18 coronas (¡hace sólo un par de años costaban 15!) para los adultos. Los niños menores de 6 años no pagan y los jóvenes hasta 16 años pagan algo menos.

billete combinado: es el más recomendable para trayectos más largos. Se puede utilizar en cualquier transporte público y permite los transbordos de tranvía a tranvía o de línea de metro a línea de metro, pero además, de un tipo de transporte a otro (por ejemplo, de metro a tranvía). Tiene una validez de una hora y cuarto desde el momento de su validación. Su precio es de 26 coronas para los adultos, es decir, 1 euro.

Los dos tipos de billetes se pueden comprar en las máquinas expendedoras de color amarillo que existen en algunas estaciones de metro, aunque recordad que sólo aceptan monedas. Se venden también en los estancos (tábak), en muchos quioscos callejeros o en las oficinas de turismo. Algunos hoteles también los venden a sus clientes.

Aparte, existen los diferentes modalidades de “pases” dependiendo del tiempo de validez, aunque a un turista en Praga sólo le pueden interesar los pases de 24 horas, los de 3 días o los de 5 días. Estos pases, como sucede en España, pueden usarse en cualquier tipo de transporte público el tiempo durante el cual tienen validez. Los pases turísticos (1-3-5 días) se venden en las taquillas de algunas estaciones de metro (las más concurridas y céntricas, como Můstek, Florenc, Hradčanská, Malostranská, Hlavní nádraží, Nádraží Holešovice, Náměstí Míru, Muzeum o Dejvická.

A pesar de que adquirir un pase puede parecer cómodo (no hay que estar pensando en encontrar donde comprar los billetes), no creo que a un turista le valga la pena, ya que, como he dicho, se puede llegar a la mayor parte de la Praga histórica andando. Como mucho, y si sois muy comodones o bien os gusta poco andar, comprad el de 24 horas, pero no sé si realmente lo vais a amortizar.

Tranvía

El tranvía “de siempre” en Praga

Para mí, el tranvía (tramvadje en checo) es el medio ideal para recorrer la ciudad, me gusta viajar en la superficie (es una manía personal, lo reconozco) y poder asistir al espectáculo de la ciudad viva, de sus calles y edificios, seguir el movimiento de sus gentes. Viajar en tranvía es interesante sobre todo si vuestro alojamiento está más allá del distrito de Karlin (Praha 7), en Invalidovna o en Opatov, por ejemplo, ya que viajar en tranvía os permite conocer la Praga real, contemplar los edificios donde viven sus habitantes, dónde trabajan o dónde compran. Aunque, desde luego, el metro es un poco más rápido, por supuesto. La flota de tranvías se ha ido modernizando y los vehículos más antiguos estan siendo sustituidos por otros más modernos y veloces, sobre todo en las líneas más turísticas. A pesar de las ventajas de estos tranvías modernos, sigo prefiriendo los de siempre, los de asientos de madera y movimiento brusco, aquellos en los cuales, en no pocas ocasiones, el conductor bajaba para cambiar manualmente las agujas de las vías. Cuestión sentimental. Los tranvías “normales” funcionan desde las 4 de la madrugada hasta la medianoche y su frecuencia es de unos 10 minutos, aproximadamente. Los tranvías nocturnos funcionan desde las 0.30h hasta las 4.30h y su frecuencia es de entre 30 y 40 minutos.

Las paradas de tranvía las reconoceréis fácilmente. Son una especie de postes de color rojo colocadas a lado y lado de las calles. De ellas cuelgan unos cartelitos cuadrados con el número del tranvía que pasa por ese sitio. Debajo tenéis la lista de paradas según la dirección que toméis. A tener en cuenta: el tranvía que os va a llevar por todo Praga es el 22: hace la circunvalación por la ciudad y sube hasta el Castillo. En las paradas veréis también que al lado de los cartelitos con el número de los tranvías hay otros de color azul marino: son los tranvías nocturnos. Al lado del número normal de tranvía, tenéis el número de su correspondiente tranvía nocturno. Los tranvías nocturnos pasan con menos frecuencia. Si pensáis coger alguno, aseguraos si tiene correspondencia nocturna, ya que no todos la tienen. El tranvía en Praga es seguro por la noche, en general.

Cuando viajéis en tranvía, antes de llegar a la parada, oiréis por megafonía: Přiští zaztávka y, a continuación, el nombre de la parada a la que se está llegando: por ejemplo, Přiští zaztávka… Bila Lábut. Si en la parada de tranvía hay también metro, después del anuncio de la próxima parada, se añade Přestup na metro.

Parada de tranvía de Praga

Podéis llegar a las principales zonas turísticas de Praga con los siguientes tranvías:

CIUDAD VIEJA (Staré Město)

Náměstí Republiky: 8, 14, 16

Staroměstská: 17, 18

BARRIO JUDÍO (Josefov)

Právnická facultá: 17

CIUDAD NUEVA (Nové Město)

Václavské náměstí: 3, 9, 14, 24

Narodní třida: 6,7,9,10,14,16,17,18,21,22.

MALÁ STRANA

Malostranské náměstí: 12,17,18,20,22.

DISTRITO DEL CASTILLO Y CATEDRAL DE SAN VITO (Hradčany)

Prazšky Hrad: 1.8.15.18.20.22.26

Metro

El metro de Praga funciona como en cualquier ciudad española. En los andenes tenéis los paneles con las paradas, las correspondencias, etc. Sólo es necesario que tengáis claro en qué parada queréis bajar y, sobre todo, cual es la dirección a seguir.

El metro de Praga tiene tres líneas: A (verde), B (amarilla) y C (roja). Con la línea A podréis llegar a la Ciudad Nueva (Nové  Město), en las estaciones Náměstí Mirů (en el corazón del distrito de Vinohrady, la Praga del XIX por excelencia), Můstek y Muzeum (las dos últimas situadas a ambos extremos de la famosísima y siempre concurrida Plaza Wenceslao, (Václavské náměstí en checo). La línea A o verde también os llevará al corazón de la Ciudad Vieja (estación Staroměstská). Esta línea de metro cruza el río y llega hasta la Malá Strana (estación Malonstranská) y sube hasta el Castillo de Praga o Hradčany (estación Hradčanská).

Con la línea B (amarilla) también es posible llegar a los principales puntos de la Praga turística. Para llegar a la Ciudad Vieja con la línea B, tendréis que bajar en la estación de Náměstí Republiky. Desde esta parada también podréis llegar cómodamente a pie hasta la Plaza Wenceslao. La línea amarilla continúa hasta el corazón de la Ciudad Nueva: la estaciónMůstek, al final de la Plaza Wenceslao, permite llegar andando tanto a la Plaza de la Ciudad Vieja como a los muelles del río Vltava. Lo mismo sucede si bajáis en la estación Narodní třida (Avenida Nacional), desde donde podéis acceder a la zona de los muelles del río, al Teatro Nacional (Narodní divadlo), al conocido Café Slavia (delante del río, en la acera opuesta al Teatro) e, incluso, andando un poco más, hasta el archifamosísimo Puente de Carlos (Karluv Most). La línea B sigue adentrándose en la Ciudad Nueva y llega hasta la estación de Karlovo náměstí (Plaza de Carlos), situada en la hermosísima plaza del mismo nombre.

La línea C o roja llega también a la Ciudad Nueva, en concreto a la estación Můstek. Si bajáis en la estación I.P. Pavlova, estaréis a un paso de las famosas cervecerías U Fleku y U Kalicha. Con la línea roja o C llegáis hasta Vyšehrad, una de las excursiones de medio día más recomendables para hacer fuera del centro de Praga.

Las tres estaciones en el centro de la ciudad en donde es posible hacer transbordos son:

Můstek, entre las líneas A y B. Muzeum, entre las líneas A y C. Florenc, entre las líneas B y C. En Florenc se encuentra también la principal parada de autobuses de Praga.

Como sucede en los tranvías, las sucesivas estaciones se anuncian por megafonía: Příští stanice… y el nombre de la estación correspondiente. Por ejemplo Příští stanice… I.P. Pavlova. Si hay correspondencia con otra línea, escucharéis las palabras Přestup na linku y la letra correspondiente, A, B o C. La megafonía anuncia también cuando las puertas del metro se cierran y ya no se puede subir o bajar de los vagones: Ukončete prosím výstup a nástup, dveře se zavírají (Por favor, no suban y bajen del tren, las puertas se están cerrando).

Una curiosidad sobre el metro de Praga: como todos los metros de influencia soviética, está construido a muchísima más profundidad que los metros españoles, así que cuando descendemos al interior de las estaciones, el trayecto en las escaleras mecánicas es largo y nos da la sensación de hacer un “viaje al centro de la Tierra”. Además, las escaleras mecánicas suben y bajan a una velocidad de vértigo. Hasta que no te acostumbras, utilizarlas es toda una experiencia.

Escaleras mecánicas del metro de Praga. Estación Náměstí Mirů

PASES TURÍSTICOS

La única tarjeta que conozco es Prague City Card (nada que ver con la Open Card que utilizan los checos y que incluye transporte, recarga de móviles, compra de entradas para espectáculos, etc). La Prague City Card permite la entrada a diversos museos y monumentos, aunque realmente, no sale a cuenta. Muchos de los lugares que supuestamente incluye, son de entrada libre. Otros, no tienen interés para un turista que va a pasar cuatro o cinco días en Praga. O una semana. Además, no incluye visitas imprescindibles, como el Barrio Judío, ni siquiera un descuento en la entrada. De todas maneras, os enlazo la web de Prague City Card:

 http://www.praguecitycard.com/index.php?option=com_frontpage&Itemid=1&lang=es

COMER Y BEBER


Una advertencia: en las cervecerías y restaurantes más tradicionales, los de ambiente checo, con camareros lentos y ariscos pero con comida suculenta y económica y jarras enormes de cerveza pilsen, es muy habitual compartir mesa con otros clientes. Normalmente hay mesas largas y allí se va sentando la gente, a medida que llegan, sin tener en cuenta quién es su vecino de mesa. Choca un poco al principio, pero después uno se acostumbra.

Una muestra muy incompleta, evidentemente, de los lugares que en el centro de Praga sirven almuerzos o cenas a precios más o menos razonables.

Ciudad Vieja (Staré Město) y Barrio Judío (Josefov)

U Zlateho Tygra, en la calle Husova. La oferta del menú es, mayoritariamente, basada en comida checa tradicional y suculenta, no apta para quienes controlan su tensión arterial y su colesterol. Las raciones son abundantes y sirven cerveza Pilsen de 12º fantástica. Es una de las cervecerías de Praga que aún conservan el ambiente tradicional (ambiente que tiene sus ventajas, raciones generosas y comida consistente, clientes charlatanes y cantarines, posibilidad de “tomar el pulso” a la ciudad real, y sus inconvenientes, servicio lento y un poco arisco).

U Vejvodu, en la calle Jilská, cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja. Es una taberna tradicional, en donde se come muy bien a precio correcto. El ambiente es agradable y tranquilo. Muy recomendable.

Rugantino, en la calle Dušní, en el Barrio Judío, a cuatro pasos de la Sinagoga Española. Sirven buenas pizzas y ensaladas.

Hogo Fogo, en el Barrio Judío, en la calle Salvatorská,, delante de la Iglesia del Espíritu Santo y cerca de la Sinagoga Española. Es un sitio poco conocido, no suelen entrar turistas y la primera impresión que da es de ser un lugar un poco “cutre”. Pero superada esta primera impresión, podías comer buenos platos de pasta a precios muy económicos. Pero por lo se comenta últimamente, el adjectivo “cutre” no sólo es ahora aplicable a su decoración o a su ambiente, sino también a la calidad de su cocina.

Obecní Dům (restaurante del sótano). En la Plaza de la República (Náměsti Republiky), al lado de la Torre de la Pólvora (Prašna brana). No os dejéis intimidar por la majestuosidad del edificio de la Casa Municipal (esto es lo que significa Obecní Dům), ni por el lujo del restaurante que hay en la planta principal. Tenéis que bajar hasta el sótano y allí hay un restaurante donde se come bien, a precio correcto, teniendo en cuenta la zona y el lugar. A la hora de cenar, los fines de semana, sobre todo, hay música en vivo (generalmente jazz, pero también música tradicional checa).

U Golema, en la calle Maiselova, en el Barrio Judío. Antes era un restaurante “kosher”, es decir, la comida que se servía no incluía alimentos prohibidos per las leyes dietéticas judías (kashrut), pero ya hace tiempo que en su menú incluyen platos que contienen cerdo o marisco. También hay menús vegetarianos. No es un restaurante económico (comer al mediodía puede salir por unas 600 coronas) y se les nota demasiado que orientan su negocio de cara al turismo (como su nombre indica, explotan al máximo la leyenda del Golem, tradicional entre los judíos checos). De todas maneras, es una de las opciones si se os hace la hora de almorzar en el Barrio Judío.

Mikulka’s Pizzeria, en la calle Beneditská, muy cerca de la Plaza de la Ciudad Vieja. Además de pizzas (al estilo checo, claro), sirven pasta y ensaladas. Servicio rápido (para ser checos) y precios económicos.

Kolkovna: en pleno Barrio Judío, en la calle Kolkovné, muy cerca de la Sinagoga española. La cocina es excelente, sirven verdaderas especialidades checas, aunque aptas sólo para paladares centroeuropeos. La cerveza oficial es la Pilsner Urquel. Ambiente muy agradable y tranquilo. Se puede comer un plato, una ensalada y una cerveza por unas 400 coronas. No es un lugar económico, pero la calidad de la comida, el ambiente y su situación céntrica lo convierten en un lugar adecuado para almorzar o cenar.

Pivnice u Pivrnce, en la calle Maiselova, en el Barrio Judío.  La pivovar está en la planta sótano, no en la primera planta, tenedlo en cuenta. Se come muy bien y no es caro.

Ciudad Nueva (Nové Město)

U Medviků, en Na Perstyne, delante del Teatro Nacional i del edificio de la Lanterna Magika. La primera taberna U Medviků se abrió a mediados del siglo XV. Actualmente es una “Sala de Cerveza” (lugar en donde sólo se acude a saborear esta bebida) además de restaurante. Siempre está muy lleno, tanto de clientela checa como de turistas, así que mejor es llegar pronto a almorzar (no más tarde de las 13h) o a cenar (no más tarde de las 20h) si queremos encontrar mesa. Sirven cocina tradicional checa. Pedid alguno de los platos hechos a base de pollo con bolas de patata cocida (bramboré) o de masa de pan hervido (houskové knedliky, que son mi perdición). Hay que tener en cuenta que en los restaurantes, cuando un plato lleva guarnición, si no se explicita lo contrario, ésta consiste en las rebanadas de masa de pan hervido y remolacha o chucrut. Últimamente los camareros ya empezaban a preguntar a los turistas qué tipo de guarnición preferían. En U Medviků sirven cerveza Gambrinus o Budweisser-Budvar, si no es que se pide expresamente otra marca de cerveza checa (como Pilsner Urquell, Staropramen, Kozel, o Primator)

U Pinkasů, en Jungmannovo náměsti, entre la Plaza Wenceslao y la Avenida Nacional (Narodní Třida). Esta pivovar queda un poco escondida, en un callejón lateral (si os situáis mirando al río y a la Avenida Nacional, con la Plaza Wenceslao a vuestras espaldas, queda a la izquierda). Sirven comida sencilla y consistente, sin pretensiones y buena cerveza Pilsner Urquell. Tradicionalmente había sido un lugar tranquilo y poco frecuentado por turistas, pero actualmente, decir esto de “poco frecuentado por turistas” es imposible en cualquier establecimiento del centro de Praga. Siempre ha sido MI LUGAR PREFERIDO PARA COMER, por el ambiente y por la relación calidad-precio.

U Fleků, en la calle Kremencova. Es la CERVECERÍA POR EXCELENCIA DE PRAGA (lo que no quiere decir que sea la mejor, sino la más conocida y concurrida). En esta cervecería viven por y para el turismo, pero no se puede haber estado en Praga y, al menos, no haberse tomado una jarra en U Fleků. Sirven una cerveza negra de elaboración propia, la flekovna, desde finales del siglo XV. No tiene nada que ver con la negra que conocemos por aquí, ésta es suave y muy diurética. En verano se puede comer y beber en el patio, en las largas mesas compartidas y siempre ocupadas por turistas. Si queréis más tranquilidad, podéis entrar en las salas interiores de construcción gótica. La comida es cara, así que si hay que acompañar las enormes jarras de flekovna, lo mejor es pedir un bocadillo (el típico checo de salchicha) o el queso de cerveza (pivní sýr). Si, por el contrario, queréis pedir un plato, lo que sale más a cuenta es el típico estofado de ternera con salsa picante, nata y masa de pan hervido, el goulash a houskové knedliky. Atención con las bebidas: como sucede todavía en las cervecerías y tabernas tradicionales, si no se dice lo contrario, ni preguntan y te traen de entrada la enorme jarra de cerveza. Todas las que se beban, las apuntan en un trozo de papel que queda encima de la mesa, trazando un raya, o sea, tantas cervezas, tantas rayas. Al final, cuando hay que pagar, cuentan las rayas para saber cuántas cervezas se han consumido. Por tanto, vigilad las rayas, no vaya a ser que “sobre” alguna.

Patio de U Fleku

Kavárna Velryba, en la misma zona de U Fleků, en la  calle Opatovická, que queda perpendicular por encima de la calle Kremencova. Es una especie de café donde también sirven bocadillos de pollo, hamburguesas y ensaladas. La comida es buena y el precio económico.

Novomestsky Pivovar, en la calle Vodičkova, al lado de la Plaza Wenceslao. Comida abundante y consistente, a buen precio.

Hospoda V Lucerna, en el interior del Pasaje Lucerna, en la calleVodičkova, al lado de la Plaza Wenceslao. Se come MUY BIEN y a un razonable, teniendo en cuenta la zona.

Kmotra, en la calle V Jirchařich. Es una pizzeria donde se come razonablemente bien a precios correctos.

U Suteru, muy cerca de río y de la Casa que baila, , entre Palackeho náměsti y Rašinovo nábřeři. Sirven especialidades checas y eslovacas, siempre está muy lleno porque los precios son económicos. Ambiente checo (con lo bueno y lo malo que esto significa).

Universal, también enV Jirchařich. Para comer rápido y a precios económicos.

U Kalicha (“El Cáliz”), en la calle Na bojišti, muy cerca del metro I.P.Pavlova. Es la SEGUNDA CERVECERÍA MÁS EMBLEMÁTICA DE PRAGA, aunque bastante “machacada” por el turismo. Aparte de ser famosa por su cerveza, U Kalicha se dio a conocer fuera Praga porque el escritor checo Jaroslav Hasek, en su obra Las aventuras del buen soldado Sveij, hace que el protagonista frecuente el local. El establecimiento se ha convertido en una especie de museo o “lugar de culto” dedicado al “buen soldado”. Las paredes están llenas de citas de la novela, de firmas de famosos, los camareros van vestidos como soldados del Imperio Austro-Húngaro durante la I Gierra Mundial… Es mejor ir a cenar y se puede pasar una velada pintoresca. No es un restaurante económico, pero tampoco no nos rompe el presupuesto. Además, siempre hay mucha animación.

Pivovarský Dům: en la calle Lipová, a un paso de Karlovo náměstí. La Casa de la cerveza, como su nombre indica, es un lugar donde se pueden degustar hasta 8 tipos diferentes de esta bebida (incluso se puede hacer una degustación de pequeñas muestras) . Sirven cocina tradicional pero también internacional a precios razonables. Hay carta, pero también existe la opción de tomar una especie de “menú del día”, que normalmente ofrece una ensalada o un entrante, una sopa, un plato de carne y una cerveza por unas 300 coronas. No está mal. El ambiente es agradable y moderno y el local se encuentra céntrico, en el corazón de la Ciudad Nueva.

Degustación en la Casa de la Cerveza

Malá Strana

U svatého Tomáše (“La de Santo Tomás”, en la calle Letenská, al lado de la Plaza de la Malá Strana (Malostranské Náměstí). Esta calle es la que lleva desde la Plaza hasta los Jardines Wallestein. Es una de las cercecerías más antiguas de Praga (siglo XIV). Hace muy poco que ha sido renovada, ya que había  llegado un momento en que, desde el exterior, el edificio parecía casi ruinoso. Es UNA DE LAS MEJORES CERVECERÍAS DE LA CIUDAD. Se come MUY BIEN a precios correctos.

U Sschnellů, en la calle Tomásšká (entrando por la calle Letenská, desde la Plaza de la Malá Strana, a la derecha). Un lugar MUY AGRADABLE. Buena comida a precios aceptables, puede que un poco más económicos que los de U svatého Tomáše.

Baráčnická Rychta: en la calle Tržiště. Se puede tomar un suculento plato, acompañado por la típica ensalada de pepino con crema y una cerveza por unas 300 coronas (algo más de 10 euros). Sirven varios tipos de cerveza, pero sobre todo, la típica Pilsner Urquel, que puede costarnos unas 30-35 coronas. También es una vinarna, es decir, un local donde se pueden beber vinos checos de la zona del Znojmo Es el tipico local de comidas checo en el corazón de la Malá Strana. Es una verdadera institución en Praga, por lo que no hay que perder la oportunidad de pasar por allí aunque sea a tomar una cerveza. Si vais a cenar, en el sótano podréis escuchar música en vivo.

U Maleho Glena, en la calle Karmelitská, muy cerca de la Plaza de la Malá Strana. Comida rápida, pero de buena calidad a precios razonables. Suele haber música en vivo.

U Mecenáse (“El Mecenas”), en la Plaza de la Malá Strana. UN CAPRICHO DE RESTAURANTE. Es uno de los mejores restaurantes de Praga, tanto por la cualidad de su comida como por su ambiente y por el trato al cliente. En verano es siempre necesario reservar mesa, así que los turistas acostumbran a pasarse por el local al mediodía y reservar para la noche. ES CARO, pero si vais a Praga en pareja y queréis algo especial, es uno de los más recomendables.

Distrito del Castillo (Hradčany)

Exterior del restaurante Vikárska, justo delante de la catedral

Todos los restaurantes y cervecerías en esta zona son caros. Saben positivamente que la gente que visita el Castillo tiene que pasar allí el día completo y, por tanto, comerán por la zona cuando llegue el mediodía y estén cansados de andar. Por eso, cuando vayáis al Castillo tenéis que mentalizaros que gastaréis más de lo habitual. Lo mejor es empezar a recorrer la calle Loretenská de un extremo al otro e ir mirando los menús que están en el exterior de los establecimientos, para comparar precios.

Vikárka, al lado de la Catedral de San Vito, dentro del recinto del Castillo. No es económico, pero se come MUY BIEN y el lugar es ideal. Además, todavía sirven cerveza Staropramen, que ya hace algún tiempo está siendo sustituida por Pilsner Urquell en muchos establecimientos.

U Černého Vola: en la calle Loretenská, muy cerca de la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto. Es uno de los pocos restaurantes de la zona del Castillo que todavía no han perdido su ambiente tradicional y en los que se puede comer a un precio razonable. El ambiente checo de la cervecería El buey negro, como siempre advierto, tiene todas sus ventajas e inconvenientes: buena comida a precios correctos, pero el servicio rayando en lo antipático, y lento, muy lento (en general, los camareros checos van un poco a su aire, aunque el local esté a reventar, son de los que no se estresan). Pero allí nos podemos encontrar familias checas, turistas, artistas, todos compartiendo las largas mesas (como es habitual en los locales tradicionales) y eso le da un encanta añadido. Además, se puede degustar una de las cervezas checas más típicas, la Kosel. Se pueden tomar una especie de “tapas” checas: tripa, una amplia variedad de salchichas picantes, quesos con aceite o cerveza… (nada de patatas bravas, chocos y boquerones). Hay que tener en cuenta que como en todos los locales tradicionales, cuando el cliente se acaba una de las enormes jarras de cerveza, se le sirve otra sin preguntar previamente. Por lo tanto, si no queremos acabar con una buena cogorza, hay que estar atento a señalar al camarero cuando queremos dejar de beber. Se come ESTUPENDAMENTE por unas 500 coronas.

VOCABULARIO 

Antes de dejar aquí escrita una lista del vocabulario que se supone que es básico conocer  para pasar unos días en Praga, debo hacer dos advertencias (podría hacer muchas más, pero con dos vale):

1) El checo es una lengua eslava, por tanto, muy diferente de cualquier lengua románica, como es el castellano. Es diferente tanto en la pronunciación, como en el léxico o en la sintaxis. Esto quiere decir que cuando nos encontramos con esas palabras checas con consonantes adornadas con signos de puntuación “raros” o cuando queremos verbalizar esos conjuntos de dos o tres consonantes, hace falta tiempo para comprobar que los checos entienden algo de lo que sale por nuestra boca, nunca estamos del todo seguros de cómo van a sonar sus palabras dichas por el hablante de una lengua románica. ¿Cómo explicaros que para pronunciar la Řhay que colocar la lengua como si se quisiera pronunciar una L para acabar pronunciando una RR? Más fácil es explicar que la Ě se pronuncia IE, que la J se pronuncia I, que la Ž se pronuncia con un sonido entre la LL y la Y (algo como dj) o que la Č es una CH, de manera que las palabras náměstí (plaza), ahoj (hola), nádraži(estación) o černý (negro) se pronuncian namiesti, ajoi, nadradji y cherní respectivamente? Con esto quiero decir que lo que podáis pronunciar y lo que ellos entiendan (o quieran entender) no siempre va a coincidir.

2) Los checos tienen como segunda lengua el alemán y las personas mayores saben ruso, cuando esta lengua se estudiaba en las escuelas durante la época comunista, aunque nunca he escuchado a ninguno hablarla, se niegan sistemáticamente a hacerlo. Los muy jóvenes empiezan a hablar inglés y los camareros o el personal de los hoteles de cierta categoría también hablan esta lengua, pero esto no es general en todos los restaurantes o cervecerías de la ciudad. Sin embargo, sí que las cartas podemos encontrarlas ya en inglés y en francés. Hace sólo 15 años esto era bastante difícil de encontrar. Pero no esperemos que la gente de la calle hable inglés. No quisiera ser demasiado dura, pero los checos no entienden ni hacen nada por entender. Esto, que podría no tener demasiada importancia si sólo se diera entre la población, es realmente grave cuando se da entre los camareros o personal de museos, en una ciudad que vive del turismo. Evidentemente, hay excepciones, pero en general, no esperemos que las personas que trabajan en el sector servicios sean demasiado cordiales.

Teniendo en cuenta que el checo es incomprensible para un turista que hable una lengua románica, que en Praga no siempre vamos a encontrarnos con personas que hablen inglés y que no todos están dispuestos a hacer un esfuerzo por comunicarse, os dejo una lista de vocabulario básico para, al menos, poder entender las cartas de los restaurantes o los rótulos de los museos.

Comer y beber

agua: voda

agua mineral con gas: mineralka sumivá

agua mineral sin gas: nešumivá

ensalada: sálat

arroz: riže

chucrut (guarnición típica): kysele zelí

champiñones: houby

bolitas de masa de pan (guarnición típica) : knédliky

bolitas de masa de patata (guarnición típica): brámbore

carne: maso

carne de ternera: telecí

cerveza: pivo (una cerveza: jedno pivo; dos cervezas: dvé pivo)

vino: vina

creps rellenas (postre típico): palačinky

desayuno: snidaně

almuerzo: oběd

cena: večeře

entrantes: předkrmy

queso frito (plato típico): smažený sýr

fruta: ovoce

café: káva

café con leche: bilá káva

helado: zmrzlina

guarniciones: přilohy

leche: mléko

mantequilla: máslo

mermelada: džem

pan: chléb

patatas fritas: hranolky

verduras: zelenino

pescado: ryby

jamón: šunka

postres: dezert

pollo: kuře

sopa: polevka

zumo: džus

sal: sůlt

azúcar: cukr

Palabras y expresiones usuales

sí: ano

no: ne

adiós: na shledanou

hola: ahoj

buenos días: dobrý den

buenas tardes (noches): dobrý večer

gracias: děkuji

la cuenta, por favor: učet, prosím

calle: ulice

plaza: naměstí

avenida: třida

torre: vez

iglesia: kostel

entrada: vchod

salida: východ

por favor, de nada: prosím

cerrado: zavřeno

estación: nádraži

habitación: pojok

baño, aseo: toalety

lo siento: je mi líto

no entiendo: zerozumim

gratuito: zdarma

¿cuánto cuesta esto?: co toto stoji

Si queréis hacer alguna pregunta relacionada con el contenido de la entrada, dejad un comentario e intentaré contestar lo más pronto posible

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