Praga, itinerarios y recomendaciones (IV): el distrito del Castillo y la Iglesia de Loreto

Para organizar esta visita hay que tener en cuenta que el recinto del Castillo (excepto la Catedral), así como el Loreto están cerrados los Lunes.

Mi propuesta es que durante la mañana se recorra el recinto del Castillo, con la visita completa. Después de almorzar, lo mejor es hacer una visita a la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto y después, bajar por la calle Nerudova hasta la Plaza de la Malá Strana.

Éste sería un día largo y apretado, por lo que para aprovechar bien la jornada, teniendo en cuenta además que las aglomeraciones son habituales en los puntos turísticos en Praga, lo mejor es llegar temprano al Castillo, no más tarde de las 10h.

Para subir al Castillo, podéis hacerlo a pie, desde la Plaza de la Malá Strana (Malostranské náměstí) por la calle Nerudova o por las empinadas escaleras que suben al Castillo, planteándolo como un paseo largo. Como experiencia personal os puedo decir que yo he subido andando al Castillo, desde la Plaza de la República, siguiendo el itinerario del antiguo Camino Real: Plaza de la República – Calle Celetná – Plaza de la Ciudad Vieja – Calle Karlova – Puente de Carlos – Calle Mostecká – Plaza de la Malá Strana – Calle Nerudova – Recinto del Castillo. Y no soy aficionada al senderismo ni practico trekking ni nada por el estilo. Con esto os quiero decir que es un trayecto que se puede hacer perfectamente a pie desde cualquier punto de la Ciudad Vieja o, desde luego, de la Malá Strana.

Calle Nerudova

Pero es cierto que una jornada en el Castillo es dura y pone a prueba nuestra resistencia física. Así que aquellos a los que no les guste demasiado andar, pueden  “valorar”otras opciones.

Tomar la línea A del metro hasta Hradčanská.

Tomar el tranvía 22 (la mejor opción) hasta las paradas Pražký Hrad o Pohořelec. Es un recorrido muy agradable por el paisaje que podréis ir viendo a medida que el tranvía sube al Castillo. Además, os deja mucho más cerca de vuestro destino que la parada del metro. Otras paradas del tranvía 22 que os dejan cerca del Castillo son Královský y Letohrádek.

Tenéis unas opciónes mixtas: tomar el tranvía hasta la Plaza de la Malá Strana y desde allí, subir por la calle Nerudova. O tomar el metro, bajar en Hradčanská y subir la Antigua escalinata del Castillo (Staré Zámecké Schody). O subir andando por Nerudova y después acceder al Castillo por las Escaleras Nuevas. Si subís por la calle Nerudova llegaréis a la misma entrada del Castillo (aunque la última curva antes de llegar es realmente “heavy”), pero desde allí disfrutaréis de unas vistas de la Malá Strana espectaculares.

Subida al Castillo desde Nerudova por las Escaleras Nuevas

la Malá Strana desde el Castillo

En cambio, si subís por la escalinata, llegaréis al lado opuesto a la entrada principal. Yo os recomendaría que estas opciones “mixtas” las uséis para bajar, que siempre es más fácil.

Si se sube en el tranvía 22, lo mejor es bajar en la parada Pohořelec. Ésta es una de las zonas del distrito del Castillo que se poblaron en época más temprana (hacia finales del siglo XIV). Su nombre significa Escenario del fuego, ya que esta zona ha sufrido incendios diversas veces, la última en 1741. Hoy en día es una gran plaza abierta desde donde se domina la ciudad y forma parte del camino principal que lleva al Castillo. En el centro se puede contemplar un gran monumento dedicado a San Juan Nepomuceno, de 1572. La plaza está rodeada de casas de estilo barroco.

Pohorelec

Al otro lado de la calle Keplerova se pueden ver dos monumentos dedicados a los famosos astrónomos del siglo XVI, Tycho Brahe y Johannes Kepler, relacionados con Praga.  De camino al Castillo, bajaréis por la calle Loretenská, donde está la famosísima Iglesia de Nuestra Señora de Loreto.

El Palacio Černín

Si se continúa bajando por la calle Loretenská, a la izquierda, delante de la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto o de la Natividad (Kostel Narozeni pané), se encuentra el Palacio Černín. Se construyó en el año 1668 por el conde Černín. Destaca por la hilera de 30 columnas corintias. Delante hay una plazoleta que lo depara de la iglesia del Loreto. Hoy en día está ocupado por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Palacio Černín

Plaza del Hradčany (Hradčanské náměsti)

A esta plaza se abre la entrada principal del Castillo. Aquí se encuentran los siguientes edificios:

Palacio Toscano: se construyó a finales del siglo XVII y debe su nombre a la Gran Duquesa de Toscana, que lo compró en 1718. La familia imperial, los Habsburgo, compraron el Palacio en 1847, y fue de su propiedad hasta 1918, cuando después de la Primera Guerra Mundial desaparece el Imperio Austrohúngaro. Desde esta fecha fue la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, pero después este ministerio pasó al Palacio Černin. Fue restaurado entre 1994 y 1998.

Palacio Toscano

El Palacio Martinic: destaca por su fachada decorada con esgrafiados del siglo XVI, que representan escenas del Antiguo Testamento. Hay una antigua leyenda que dice que cada noche, entre las once y las doce de la noche, aparece un feroz perro negro, que acompaña a los visitantes hasta el Loreto. Actualmente, este palacio alberga el Departamento de Arquitectura de Praga.

Palacio Martinic

El Palacio Sternberg:  que se comunica con el Palacio Martinic por un pasadizo. Es un antiguo palacio del siglo XVIII y aloja una colección muy importante de pintura (El Greco, Picasso, Brueghel…) Si os interesa entrar, consultad los horarios en el mismo palacio. Este palacio no tiene una fachada que da a la plaza, por lo cual, a veces pasa desapercibido a los turistas.

Palacio Schwarzenberg: destaca su fachada que de lejos parece hecha de piedra de cantera con relieves piramidales. Pero cuando nos acercamos, se ve que son esgrafiados. Fue construido entre 1545 y 1576 por la familia Lobkowicz. A principios del XVII lo compraron los Schwarzenberg, una de las familias más aristocráticas de su época. Hoy en día  es el Museo de Historia Militar.

Palacio Schwarzenberg

Palacio del Arzobispo: fue la residencia del primer arzobispo católico después de las guerras husitas (1525), entre los protestantes nacionalistas checos, los llamados husitas, seguidores de las ideas de Jan Hus, y los católicos austroalemanes, los Habsburgos. Evidentemente, ha pasado por numerosas remodelaciones. Hoy en día podemos contemplar una fachada espectacular en estilo rococó en color crema, diseñada en la década en 1760. Como curiosidad, decir que el director de cine Miloš Forman utilizó los interiores de este palacio para algunas de las escenas de su película Amadeus, que fue rodada en su mayor parte en Praga.

Palacio Arzobispal

El Castillo de Praga

 

La colina del Castillo

 La fortaleza original que dio lugar al Castillo de Praga data del siglo IX. Tenía una función básicamente defensiva, pero con el paso de los siglos se convirtió en la residencia de los reyes de Bohemia, es decir, en la sede del poder real  y se le fueron añadiendo edificios, como la catedral, símbolo del poder religioso, hasta convertirse en el amplio recinto que podemos contemplar en la actualidad. Desde la colina del Castillo pueden contemplarse espectaculares vistas del barrio de la Malá Strana, que está a sus pies, así como del Puente de Carlos y, a lo lejos, de la Ciudad Vieja. Hoy en día es la sede del presidente de la República Checa.

Una visita al recinto del Castillo ocupa de cuatro a cinco horas si se visitan todos los edificios. Sumadle las más que probables colas de turistas que se forman en verano o en fechas señaladas (Navidad o vacaciones de Semana Santa). Así que hay que contar con tiempo y con buenas dosis de paciencia. Pero os aseguro que no quedaréis defraudados.

Hace algún tiempo que el Castillo cuenta con servicio de audioguía, aunque al menos para la visita al Palacio Real, es muchísimo mejor una visita guiada. Hay edificios del recinto del Castillo en los cuales hay que pagar para visitarlos.

  • Palacio Real (imprescindible)
  • Galería de Pintura del Castillo
  • Torre de la Pólvora o Mihulha
  • Basílica y Convento de San Jorge
  • Torre Dalibor
  • *Callejón dorado

*Parece que el Callejón Dorado está cerrado por reformas, y que éstas van a durar hasta Mayo de 2011. Tiene que reformarse el sistema de desagüe que data del siglo XVI. La entrada completa ofrece, en su lugar, una visita al Palacio Rosenberg. Realmente, es una pena que los visitantes del Castillo se pierdan esta visita.

En el Palacio Real se puede comprar tres tipos de entradas:

  • entrada A: precio 300 coronas checas. Da derecho a visitar el Palacio Real, la Catedral de San Vito, la Basílica de San Jorge, la Torre de Pólvora, el Palacio Rosenberg (en lugar del Callejón de Oro ) y la Torre Dalibor.
  • entrada B: precio 250 coronas checas. Da derecho a visitar el Palacio Real, la Catedral de San Vito, el Palacio Rosenberg  y la Torre Dalibor.
  • entrada C: precio 60 coronas checas. Daba derecho a visitar únicamente el Callejón de Oro. ignoro si esta entrada se ha mantenido para visitar alguna zona concreta del Castillo.

La Catedral de San Vito es de entrada libre, aunque si no ha cambiado, se tenía que pagar para entrar en la Capilla de San Wenceslao y subir a una de las torres.

UNA ADVERTENCIA SOBRE LAS ENTRADAS: Nunca he entendido por qué, en esta ciudad, siempre hay más de un punto en donde se venden las entradas para un mismo monumento o edificio. Esto pasaba (no sé si actualmente todavía es así) en el Castillo de Praga. Por ejemplo, en la catedral. Siempre hay una cola larguísima de visitantes para comprar la entrada en el punto de venta “oficial”, pero en un pequeño edificio anexo al templo, se vendían también entradas y pocas personas parecían  saberlo, de manera que quien se percataba de ello, podía entrar saltándose la larguísima cola. Sucede lo mismo en el Barrio Judío, poca gente sabe que en las sinagogas también venden la entrada combinada y se puede ahorrar la espera para comprarla al lado del Cementerio Judío). Son cosas praguenses, así que estad atentos a esto, os podéis ahorrar tiempo y paciencia.

Antes de entrar en el Castillo, lo más recomedable sería dar un paseo por los Jardines, que sólo están abiertos en la temporada de verano (Marzo-Octubre). Esto, claro está, si no contamos con que en verano, las colas que se forman para entrar en la catedral o en el Palacio son larguísimas. Así que otra opción es visitarlos a la salida y aprovechar las primeras horas de la mañana con menos afluencia de turistas para entrar en los recintos más visitados.

1. Puerta de Matias: entrada principal al Castillo. 2. Jardín del Bastión. 3. Salón español. 4. Capilla de la Santa Cruz. 5. Jardines Reales. 6. Torre Mihulka o de la Pólvora. 7. Catedral de San Vito. 8. Oficina de información. 9. Sala Vladislav del Castillo Real. 10. Capilla de Todos los Santos. 11. Basílica de San Jorge. 12. Palacio Lobkowitz. 13. Torre Blanca. 14. Callejón dorado o de los Alquimistas. 15. Torre Dalibor. 16. Belvedere o Palacio de Verano. 17. Fuente de Kohl. 18. Galería de Rodolfo II. 19. Galería de pinturas. 20. Estatua de San Jorge. 21.  Prepositura Vieja. 22. Torre Negra

Los Jardines Reales

El Castillo está rodeado de preciosos jardines, de los cuales destacan los Jardines Reales y los Jardines del Sur o del Paraíso .Mientras el Castillo de Praga tuvo una función eminentemente defensiva, sus inmediaciones estaban llenas de fortificaciones detrás de las murallas. A principios del siglo XVI, el Castillo se convirtió eminentemente en residencia de la familia real y esos terrenos perdieron su función defensiva. En esos años, los terrenos fueron comprados por el emperador Fernando I y allí se plantaron viñedos y se diseñaron jardines al estilo italiano para disfrute de los habitantes del Castillo. El más importante es el Jardín Real. Como he dicho antes, los jardines del Castillo de Praga son de estilo renacentista italiano, es decir, nada que ver con los que podemos contemplar en Versalles o en La Granja, de estilo francés. Pero puedo aseguraros que no tienen nada que envidiarles. El Jardín Real es, dentro de su sencillez, un lugar cuidado, donde se puede hacer un alto mientras se recorre el recinto del Castillo, a la sombra de sus árboles centenarios y disfrutar de unos momentos agradables mientras contemplamos las agujas de la Catedral de San Vito.

Jardín Real del Castillo de Praga

Los turistas ruidosos parece que se contagian de la paz que irradia este lugar y de repente pasean tranquilamente entre sus setos y sus conjuntos florales.

Jardines Reales del Castillo de Praga

A los Jardines Reales se accede por la entrada que deja a la  izquierda el Jardín del Bastión. Junto a los Jardines Reales se encuentra el edificio barroco de la Escuela de Equitación, que se ha convertido en una sala de exposiciones.  En su techo hay un jardín que se diseñó en la década de los 50 del siglo pasado.

Jardín del Bastión

Desde el segundo patio también se puede acceder a ellos  cruzando el foso de los Ciervos a través de un puentecillo.

Entrada al Jardín Real

En el Jardín Real podemos admirar dos construcciones renacentistas: el Palacio de Verano o Belvedere, que Fernando I hizo construir para su esposa Anna Jagellón y el Pabellón del Juego de Pelota, que es la construcción deportiva más antigua de Europa central, donde parece que se jugaba a un deporte parecido al tenis y también sirvió como escuela de equitación e incluso como establo.

Belvedere

Pabellón del Juego de Pelota

Delante del Belvedere se encuentra la Fuente cantante, que recibe este nombre porque desde dentro del edificio se oye el sonido cristalino del agua.

La Fuente delante del Belvedere

Los Jardines del Sur

Estos jardines se fueron creando poco a poco en las laderas debajo del Castillo. Paseando por los Jardines del Sur es recorrer la extensión total del sur del Castillo, desde la entrada principal hasta el extremo opuesto, que conecta con las antiguas escalinatas de subida al castillo. Los Jardines del Sur son, en realidad, tres jardines: el Jardín del Paraíso, el Jardín de las Murallas y el Jardín de Hartig.

Jardines del Sur

La entrada al Castillo. Patios primero y segundo

La entrada principal al recinto del Castillo está constituido por el Primer Patio o Patio Ceremonial. Se entra por una gran reja de hierro forjado flanqueada por dos estatuas que forman La Batalla de titanes (son copias de las que realizó el año 1770 el famoso escultor Ignaz Platzer). A cada lado hay los guardias de honor. Hay que  hacerse la foto de rigor con los guardias, que soportan imperturbables a los turistas que se fotografían junto a ellos. Si queréis ver el cambio de guardia, lo hacen cada hora en punto, aunque el cambio con música es a las 12h. De todas maneras, no esperéis nada espectacular, al estilo Buckingham Palace.

Entrada al Castillo

Cambio de Guardia

El primer patio es el espacio al cual se accede justo después de cruzar la imponente verja de entrada. Del primer patio al segundo se pasa a través de la Puerta Matías.

Puerta Matías

En el segundo patio destaca, en el centro, la Fuente de Kohl (1686) y la Capilla de la Santa Cruz, donde durante siglos se guardaban las joyas del tesoro y ahora es un punto de información.  En este mismo patio encontramos las antiguas Caballerizas Imperiales, que son una sala de exposiciones desde 1993, y la Galería de pinturas del Castillo.

Segundo patio

Muchas de las obras que se exponen allí provienen de las colecciones de Rodolfo II cuando este rey, apasionado por el arte (y también por la alquimia, la magia y las colecciones de objetos insólitos) instaló su corte en el Castillo de Praga y ejerció de mecenas de numerosos artistas, como su pintor personal, Arcimboldo. La colección incluye cuadros de Tiziano, Tintoretto y Rubens, Hans von Aachen y Bartolomé Spranger, y de los pintores barrocos checos Jan Kupecký y Petr Brandl, entre otros. Desde este patio se puede acceder también a los Jardines Reales.

Rodolfo II, por Arcimboldo

Para acceder al tercer patio hay que pasar por debajo de las dependencias del presidente de la República, que obviamente no están abiertas al público.

Tercer Patio

El antiguo Palacio Real

En este patio encontramos el acceso al antiguo Palacio Real y la catedral de San Vito, ambos edificios conectados por un pasaje cubierto. También podemos contemplar un monumento conmemorativo a los soldados caídos en la Primera Guerra Mundial y una pequeña estatua ecuestre de San Jorge.

Sala Vladislav

En el tercer patio encontramos el acceso al antiguo Palacio Real y, enfrente, la Catedral de San Vito. Ambos edificios están conectados por un pasaje cubierto. El antiguo Palacio Real en principio fue un sencillo castillo de madera que se construyó en el siglo IX. En el siglo XII ya se construyó el Palacio como residencia de los reyes de Bohemia. También ha sido sede de la Dieta o Parlamento. En el nivel inferior de construcción hay restos románicos. De hecho, los visitantes, lo primero que ven al entrar al Castillo es la llamada Habitación verde, que es de estilo románico, que fue una sala donde se reunían los tribunales y ahora alberga una biblioteca. Seguidamente llegaréis a la magnífica Sala Vladislav, que fue construida durante el reinado del rey Vladislav (Ladislao) II Jagellón y es obra del arquitecto Benedikt Ried, que la diseñó en estilo gótico tardío. Su techo de nervaduras es realmente impresionante. Este salón se utilizó para fiestas, bailes, incluso torneos. Los caballeros accedían a este salón a través de la llamada Escalera de los Caballeros.

Detalle de la bóveda de nervadura del Salón Vladislav

Entrando en la Sala Vladislav, a la derecha, podréis salir a un balcón desde donde contemplar (y fotografiar) unas vistas magníficas de la Malá Strana.

Balcón en el Salón Vladislav

Desde una esquina del Salón Vladislav se abre un ala, perpendicular a éste, que lleva el nombre de Ala Ludwig, en honor al hijo del rey Vladislav. Esta zona del Palacio tiene básicamente una importancia histórica, ya que allí se produjo la segunda de las famosas Defenestraciones de Praga, en 1618, cuando dos gobernadores católicos fueron arrojados por una de las ventanas. Al parecer, los dos nobles se salvaron porque justo debajo de esa ventana había un estercolero, pero los católicos quisieron darle una explicación “divina” al hecho, y afirmaron que fue la Virgen quien salvó a los dos defenestrados. En este ala se encontraban también las dependencias de la Cancilleria.

Ventana de la defenestración

Interior de la Sala de la defenestración

Desde el Salón Vladislav, a la izquierda, también podréis visitar la Sala de la Dieta (que era como se llamaba el Parlamento), decorada con cuadros de los antiguos reyes de Bohemia. Ah, y con una magnífica estufa de porcelana de color verde, preciosa. Estas estufas son típicas en los castillos y palacios de Bohemia y siempre me han llamado muchísimo la atención.

Al fondo del Salón Vladislav se abre la Capilla de Todos los Santos. Esta capilla fue construida en el siglo XIV por el famoso Carlos IV, pero la que podemos visitar en la actualidad es de estilo barroco, producto de la reconstrucción que se llevó a cabo a raíz de un incendio. Esta capilla sólo es accesible al público en los horarios de misas, los visitantes del Castillo sólo pueden contemplarla desde un mirador.

Capilla de Todos los Santos

Se puede continuar la visita al Palacio por la Sala de los Escudos de armas.

Y por último, el recorrido por el Palacio Real lleva hasta la zona llamada Ala Teresiana, que hoy en día es también una sala de exposición de arte.

Ala Teresiana vista desde el exterior del Palacio Real

La catedral de San Vito

 

Catedral de San Vito, fachada principal

La entrada a la catedral hasta ahora era gratuita. Os enlazo una noticia leída en la web de Radio Praga, que indica que van a cambiar las cosas en este sentido. Leed hasta el final, porque parece que dan la clave para seguir entrando sin pagar… Pero, por lo visto, el poder “temporal” le ha echado una mano al poder “divino” para que obtenga también una sustanciosa tajada de los miles de visitantes diarios que tiene la catedral.

El horario de visita es de 9 a 17 horas (los domingos, a partir de las 12 horas) de marzo a octubre, y de 9 a 16 horas durante el resto del año. También es posible subir a una de las torres, de 12 a 16,15 horas, para lo cual hay que pagar entrada.

Una visita a la Catedral de San Vito merece al menos una hora de tranquilidad y detenimiento. Desgraciadamente, esto es imposible en plena temporada turística. Suele haber cola para entrar en el edificio y dentro, una muchedumbre camina arriba y abajo tomando fotos. Si contáis con tiempo de estancia en Praga (una semana, por ejemplo), merece la pena subir una mañana bien temprano al Castillo y dedicar una hora a recorrer la catedral con una buena guía en la mano para no perderse ningún detalle, tanto de la construcción como de la decoración interior. Pero sé que este consejo es difícil de seguir.

La Catedral de San Vito, como la mayoría de estos edificios, se ha ido construyendo a lo largo de los siglos. La construcción primitiva parece que data del siglo IX (una pequeña rotonda que hizo construir el príncipe Wenceslao más o menos en el lugar en donde hoy se encuentra la Capilla de San Wenceslao). Hacia el año 1085 ya existía allí una pequeña basílica. Pero la construcción de la catedral propiamente dicha se inició hacia 1344, cuando el futuro Carlos IV era todavía el heredero del trono. La construcción la inició el arquitecto francés Matías de Arrás. Pero murió 8 años después i fue sustituido por el alemán Petr Parléř, quien trabajó en ella hasta 1399.  Las obras quedaron inacabadas y no se reanudó la construcción hasta 1871, cinco siglos después.  La catedral se dio por terminada en el año 1929La fachada que se contempla al entrar en el Tercer Patio es neogótica, de la última época de construcción. No os perdáis el rosetón, de más de 10 metros de diámetro, en el cual se representa la Creación del mundo. A ambos lados del rosetón hay los retratos de los constructores de la catedral. Las torres están decoradas con las estatuas de 14 santos. En el centro de la puerta de bronce se ha representado la historia del edificio.

Vista exterior del rosetón

Vista del rosetón desde el interior

En el interior destacan los vitrales, obras de artistas checos de finales del siglo XIX y principios del XX. Son especialmente interesantes los de la primera capilla a la derecha, obra de Max Swabinsky, y los de la tercera capilla a la izquierda, obra de Alfons Mucha, que posiblemente es el artista checo más conocido fuera de su país gracias a sus carteles art nouveau. La catedral tiene 21 capillas, todas especialmente bonitas.

Vitral obra de Alfons Mucha

Antes de iniciar la visita, deteneos y dad una mirada general. Os quedaréis admirados por la magnífica bóveda de crucería gótica, de una altura notable.

Nave principal de la Catedral de San Vito

A la derecha de encuentra la Capilla de San Wenceslao, que es la verdadera joya de la Catedral. Fue construida en el s glo XIV por orden del emperador Carlos IV para alojar el cuerpo del príncipe y santo Wenceslao, que vivió en el siglo X. Pero el hermano de Wenceslao, Boleslav, envidiaba su poder y lo asesinó cerca de una iglesia al norte de Praga. Pero la leyenda dice que Wenceslao pudo llegar moribundo a la iglesia y asió el picador de bronce que ahora se encuentra en la Capilla. Pronto el pueblo empezó a atribuir milagros al príncipe asesinado y finalmente, el hermano asesino se arrepintió de su crimen e hizo trasladar los restos de Wenceslao a la primitiva iglesia que se levantaba donde hoy está la catedral. Cuatro siglos más tarde, el emperador Carlos IV encargó a Petr Parléř la construcción de la Capilla. La puerta (dicen que cerrada bajo siete llaves) que hay al fondo alberga la Cámara de la Corona , donde se encuentran las joyas de la corona, que no se exponen al público.

Capilla de San Wenceslao

Dejando un poco atrás la Capilla, se llega a la Cripta. Se tiene que pagar para verla, pero el precio ¡era! casi simbólico. Hay que bajar por unas escaleras y se llega a una sala donde se da información sobre la historia de la catedral. A medida que se va bajando, se ven restos de la antigua basílica románcia. En la segunda sala hay los mausoleos reales: en el centro se encuentra el de Carlos IV, muerto en 1378. A su izquierda, la tumba de Jorge de Poděbrady, el único rey husita, que murió en 1471. El famoso y excéntrico Rodolfo II está enterrado en la parte de atrás, en su féretro original de 1612. A la derecha de la tumba de Rodolfo II está el mausoleo de la archiduquesa María Amalia, hermana de la reina de Francia María Antonieta e hija de la emperatriz María Teresa de Habsburgo.

Tumba de Jorge de Poděbrady en la Cripta de San Vito

Tumba del emperador Carlos IV en la Cripta de San Vito

Cuando se suben las escaleras de madera que retornan a la catedral, se llega al Mausoleo Real, de mármol blanco, donde están enterrados los primeros reyes de la dinastía Habsburgo que gobernaron en Bohemia: Fernando I (hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso y, por tanto, hermano del emperador Carlos V y nieto de los Reyes Católicos) y su esposa Anna Jagellón, así como Maximiliano II, su hijo, padre a su vez de Rodolfo II.

Mausoleo Real

Siguiendo por la derecha, se llega al Oratorio Real, que era donde los reyes y sus hijos oían misa. Es de estilo gótico tardío. Está conectado con el Palacio Real por un pasadizo elevado que se ve desde el exterior.

Continuando la vuelta a la catedral, llegaréis al sepulcro de San Juan Nepomuceno, con unos recargadísimos ornamentos de plata. Este personaje fue utilitzado por la dinastía Habsburgo como símbolo para recatolizar el país y eclipsar el recuerdo de Jan Hus.

Tumba de San Juan Nepomuceno

Las capillas del fondo están cerradas al público. Pero en esa zona podréis contemplar un bajorelieve de madera que describe el saqueo de Praga por parte de los protestantes. Alzad la vista y no os perdáis las esculturas del triforio (balcón) y contemplad el coro. Delante del coro hay otro bajorelieve que explica un episodio muy importante en la historia de Praga: en 1620, los checos nacionalistas y los protestantes contra los invasores alemanes y católicos. Los checos fueron derrotados en la batalla de la Montaña Blanca. Este relieve explica como Federico del Palatinado, que había sido elegido rey por los nobles de Bohemia, huyó, permitiendo la victoria de las tropas católicas lideradas por Fernando II de Habsburgo. Fijaos como el Puente de Carlos aparece representado tal y como era en la época, desprovisto de estatuas y sólo decorado con una cruz. También aparece representada la Iglesia de Nuestra Señora de Týn, que todavía tiene entre sus torres el cáliz de oro (símbolo de los husitas), que después de la victoria católica se fundió para hacer el manto de la Virgen que ahora ocupa su lugar.

Bajorelieve que describe la victoria católica sobre la nobleza protestante

Salid ahora de la Catedral y dad la vuelta a la izquierda, rodeando la antigua Sala Capitular, que hoy es la Casa de la Cultura.  Os encontraréis con la estatua de San Jorge, que es una copia de la original, que se encuentra en la Basílica de San Jorge, en el mismo Castillo. Desde ese punto tendréis una magnífica vista de la fachada sur de la catedral, de su sistema de contrafuertes y de la torre de casi 100 metros de altura. Contemplad las ventanas enrejadas, con una “R” mayúscula (de Rodolfo II) y los dos relojes, el primero que marca las horas y el de debajo, los cuartos. Ambos son de la época de Rodolfo II.

La Torre y la fachada sur de la catedral de San Vito

La Puerta Dorada muestra los mosaicos del Juicio Final, de 1370.

Puerta Dorada

La Basílica de San Jorge

 

Basílica de San Jorge

 

Detrás de la Catedral (por el lado sur) está la Plaza de San Jorge. Allí  se encuentra la Basílica del mismo nombre, con su exterior vistoso, de fachada roja y torres blancas. Fue la segunda iglesia más antigua del recinto del Castillo (la primera fue la rotonda de San Vito, ubicada donde hoy se levanta la Capilla de San Wenceslao, dentro de la catedral).  Fue fundada en el siglo X por el príncipe Vratislav. En esta basílica se encuentra enterrada Santa Ludmila, primera mártir de Bohemia (siglo IX), viuda del príncipe Bořivoj, y que fue estrangulada por su nuera Drahomira mientras estaba arrodillada rezando. También están enterrados otros miembros de la dinastía Přemyslita, la primera familia real de Bohemia.

Su interior denota el origen románico de esta edificación, pero el gran incendio de 1142 destruyó la antigua iglesia, como ocurrió con otros muchos monumentos de la ciudad anteriores al siglo X.  En el siglo XIII se añadió la Capilla de Santa Ludmila, donde reposan los restos de la mártir. La fachada que podemos contemplar en la actualidad se diseñó entre 1671 y 1691, en estilo barroco. La Capilla de San Juan Nepomuceno se encuentra incorporada a la fachada de la Basílica y es del siglo XVIII. En su interior podemos encontrar exposiciones sobre todo de arte gótico, que proviene de las colecciones de Rodolfo II.

El Convento de San Jorge se encuentra al lado de la Basílica y es la sede del Museo de Arte Antiguo de Bohemia.

Para ser sinceros, la visita a la Basílica de San Jorge es de aquéllas que se hace en quince minutos, a no ser que el visitante tenga un interés muy específico en alguna de las exposiciones que hay en su interior, o bien sea un experto en arquitectura o arte románicos.

Palacio Rosenberg

Como el Callejón Dorado no va a poder visitarse durante un tiempo, la entrada completa (A) ofrece la visita al Palacio Rosenberg, que se encuentra en la calle Jiřská, la misma que lleva al Callejón Dorado desde la Catedral. Como no he visitado este edificio, ya que hasta ahora no había estado abierto al público, la información que os podría dar tendría que obtenerla de alguna guía o web, con lo cual es mejor que la busquéis vosotros mismos y, sobre todo, que disfrutéis de la visita a este palacio.

 

Torre Mihulka o de la Pólvora

Desde la catedral, por la calle Vikarská, llegaréis a la Torre de la Pólvora o Torre Mihulka, que data del siglo XV y constituia una de las torres defensivas del Castillo. Un incendio en 1541 la destruyó y fue posteriormente reconstruida. En esta torre, Rodolfo II alojaba a los alquimistas que debían encontrar la fórmula para convertir los metales en oro o para crear el elixir de la eterna juventud. Con el tiempo, la torre pasó a ser un depósito de pólvora, de ahí su nombre. A mediados del siglo XVIII dejó de ser un polvorín para convertirse en alojamiento para los guardianes de la catedral.

En 1967 sufrió una última reconstrucción y pasó a ser una galería de exposiciones, sobre todo dedicadas a la época de Rodolfo II y sus prácticas cuanto menos, excéntricas. Actualmente alberga una exposición sobre historia militar.

Callejón dorado, Torre Dalibor y Torre Blanca

Desde la calle Jiřská, pasando por delante del Palacio Lobkowicz, a la izquierda, se encuentra el Callejón Dorado o de los alquimistas (Zlatá Uličká) , que desafortunadamente va a estar cerrado al público hasta Mayo de 2011 para, por lo que parece, reformar totalmente el sistema de desagúe que era el original del siglo XVI.

Esta callejuela debe su nombre a los orfebres que habitaron allí durante el siglo XVII. Es uno de los lugares más curiosos de Praga, por sus casitas pintadas de colores, que casi parecen de juguete. Se construyeron en el siglo XVI para los guardias del Castillo, en la época de Rodolfo II. La leyenda dice que en esta calle vivían los alquimistas y magos que Rodolfo II había traído a su corte. Hacia el siglo XIX, las casitas fueron ocupadas por la población más pobre y marginal de Praga. A principios del siglo XX, los inquilinos intentaron rehabilitar sus casas e incluso se instalaron en ellas algunos intelectuales. Por ejemplo, la casa nímero 22 fue alquilada por Ottla Kafka, la hermana preferida del famoso escritor Franz Kafka, parece que para poder encontrarse a solas con un amor más o menos clandestino, y la acabó cediendo a su hermano, que iba allí a escribir entre 1916 y 1917.

Callejón dorado

Como no se puede acceder al Callejón Dorado, tendréis que seguir la calle Jiřská, os encontraréis con la Torre Negra,al lado del Palacio Lobkowicz y, a la izquierda, con la Torre Dalibor.

La Torre Negra fue construida en 1135, como parte de las fortificaciones del Castillo de Praga. Su nombre se debe al incendio que se declaró en 1541 y que, a causa del humo, la tiznó de negro durante algún tiempo. Pero antes de esto, curiosamente, era conocida como la Torre Dorada, porque la parte superior estaba cubierta de brillantes placas de plomo pintadas.  Se utilizaba como prisión, sobre todo de aquellos que estaban encarcelados por deudas. La Torre se reformó en 1983 y se habilitó una entrada para los visitantes, aunque ahora no está abierta al público.

La Torre Negra desde la entrada sur al recinto del Castillo

La Torre Dalibor fue construida en el siglo XV por Benedikt Ried y tenía una función defensiva. Pronto pasó a convertirse en prisión, uso que tuvo hasta 1781. Su nombre se debe a su primer prisionero, el caballero Dalibor Kozojedi, que fue encarcelado en la torre hacia 1498.  Dice la leyenda que Dalibor aprendió a tocar el violín mientras esperaba la muerte en su prisión, la música le servía de distracción, pero también conseguía mejor trato por parte de sus carceleros. La fama de las bonitas melodías que tocaba el prisionero se extendió por la ciudad y la gente se reunía al pie de la torre y le hacía llegar comida. De ahí el refrán checo “La miseria enseñó a Dalibor a tocar el violín“. Dalibor fue finalmente ejecutado al pie de la torre. La triste historia del caballero preso en la torre inspiró al músico checo Smetana la ópera Dalibor (1868).

En el interior de la torre se muestran las estancias donde los prisioneros eran torturados, lo cual, acompañado de la atmósfera un tanto tétrica que se crea al entrar en edificios de este tipo, hace que nos imaginemos lo que podía ser la vida miserable de los que allí estaban encarcelados. En su exterior hay una curiosa escultura que representa una calavera con una figura humana de rodillas.

Desde la Torre Negra es posible abandonar el recinto del Castillo por las Antiguas Escalinatas Reales, que llevan hasta la Malá Strana en un recorrido precioso a través de los Jardines Ledebour. Ahora bien, si por la tarde se tiene previsto visitar el Loreto y el Parque Letná, lo mejor es deshacer camino y volver a la calle Loretenská.

Iglesia de Nuestra Señora de Loreto (Pražská Loreta)

 

El Loreto está cerrado entre 12.15 y 13h. Por la tarde, cierran a las 16h, por lo que si queréis hacer la visita, no podéis tardar mucho en almorzar.

El edificio conocido como El Loreto está compuesto por una iglesia, un claustro, la Santa Casa, algunos capillas y su famosísimo campanario. El Loreto de Praga fue construido en 1626 por encargo de Kateřina Lobkowicz, una aristócrata checa que deseaba promover la leyenda de la Santa Casa del Loreto en Bohemia. Según la leyenda, la casa donde el arcángel Gabriel se le apareció a la Virgen para anunciarle la concepción de Jesús era objeto de veneración entre los cristianos. Poco a poco, estos fueron llevándose trozos de la Santa Casa desde Nazaret y los depositaban en la ciudad italiana de Loreto. Otra leyenda más “atrevida” dice que los ángeles llevaron la casa completa por los aires desde Nazaret hasta Loreto a principios del siglo XIII.  Otros dicen que una familia italiana, apellidada Angeli, se encargó de desmantelar la casa y depositarla en tierras italianas, de ahí la presunta intervención angélica en el traslado.

La devoción por el Loreto en tierras de Bohemia se inicia a raíz de las guerras entre católicos y protestantes a principios del siglo XVII.  Durante la época de las sangrientas guerras de religión, los católicos construyeron más de 50 réplicas de la Santa Casa en Bohemia y Moravia, y la de Praga es la más grande y más importante. Ésta sería una estrategia clara de la dinastía Habsburgo y de la nobleza católica checa para “recatolizar” a los checos que profesaban ideas protestantes.

Santa Casa

La fachada que da a la Plaza del Loreto fue construida entre 1721 y 1724 por Kilian Ignaz Dienzenhofer. El bonito campanario con cúpula en forma de bublo y linterna (tan típicos del barroco praguense) es de 1634. Tiene un carrillón de 27 campanas que suenan cada hora. El carrillón de Loreto es protagonista de una de los centenares de leyendas que circulan sobre la ciudad de Praga. Se dice que durante la grave epidemia de peste que sufrió la ciudad a principios del siglo XVIII, una madre viuda veía como sus pequeños morían uno detrás de otro. Cada vez que moría uno de sus hijos, la madre pagaba para que las campanas del Loreto sonasen en recuerdo del niño muerto. Así sucedió hasta que murió el más pequeño y después de él, la pobre mujer. Nadie podía pagar para que las campanas tocasen en recuerdo de la desgraciada madre. Pero por intercesión de la Virgen, el carrillón sonó milagrosamente con una melodía tan hermosa que nadie nunca había oído nada igual.  El carrillón del Loreto suena cada hora, no sé si en recuerdo de la viuda, pero sí con una melodía preciosa.

En el patio del Loreto, además de la Santa Casa, podréis contemplar dos fuentes: la de la Ascensión y la de la Resurreccion, ambas de 1740.

En el interior de la Santa Casa se pueden contemplar diversos cuadros que describen episodios de la vida de la Virgen y una talla de madera del siglo XVII.

Dedicad unos minutos a dar un paseo por el claustro. La galería de la planta baja alberga varios altares y capillas. La más famosa es la de Santa Liberata (entrando en el patio, la primera a mano derecha).

Es una mártir de origen español, que lleva un vestido hecho de reales y luce una barba auténtica. Se dice que el padre de Liberata la quería casar con un muchacho que no era cristiano. Ella pidió a Dios que hiciese algo que la liberase de aquel compromiso, así que Dios la escuchó e hizo que le creciera barba.

Después de ver a la santa con barba, podéis pasar a la Iglesia de la Natividad y de Jesucristo, construida entre 1734 y 1737. La parte que tal vez llama más la atención en el Loreto (después de la Santa con barba, claro), es el Tesoro, que se conserva en el primer piso del claustro. Contiene más de 300 piezas que forman una respetable colección de orfebrería de los siglos XVII y XVIII.  Pero la joya entre las joyas es la custodia de diamantes llamada El Sol de Praga, que fue realizada en Viena entre 1696 y 1699. Como su nombre indica, tiene forma de sol del cual salen rayos formados por más de 6.000 diamantes. Las fotos, como no podía ser menos, están prohibidas en la zona del Tesoro.

Novy Svět (El Nuevo Mundo)

Saliendo del Loreto por la Plaza Loretanská, tomad la calle que us queda a la derecha, Černinská. Pasaréis por delante del Monasterio Capuchino, que data del 1600. Dejaréis atrás la diminuta estatua de San Juan Nepomuceno y llegaréis a la zona de Novy Svět, que significa Nuevo mundo. Es un lugar ideal para dar un paseo tranquilo antes de abandonar el distrito del Hradčany.

Novy Svět

Es una zona de casitas pintorescas que fue construido en el siglo XIV para proporcionar viviendas a los trabajadores del Castillo. Ha sufrido diversos incendios, el último de ellos a mediados del siglo XVI. Por eso, la mayoría de casas que podemos contemplar en la actualidad son del siglo XVII. Notaréis que esta zona tiene un aire muy diferente al resto del Hradčany. En todo caso, se parece un poco al Callejón Dorado. Es muy tranquila y humilde. Tradicionalmente vivieron  aquí los habitantes más pobres de Praga, aunque se esforzaban por adornar sus casas con emblemas dorados para identificar sus modestas casitas: uvas, un pie, un arbusto… En el número 1 una placa identifica el inmueble como el lugar de residencia de Tycho Brahe, el astrónomo oficial de la corte de Rodolfo II. Hoy en día, muchas de estas casas están ocupadas por los talleres de artistas

Al final de  Novy Svět, girad a la derecha por  U Kasáren y después a la izquierda y volveréis a encontraros en la Plaza del Hradčany.

  

 

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