Praga, itinerarios y recomendaciones (VIII): los mejores parques y jardines de la ciudad

Es posible que Praga no esté a la altura de otras capitales europeas en cuanto a parques y jardines se refiere. Sin embargo, los praguenses se muestran orgullosísimos de ellos, los consideran un vestigio vivo de otros tiempos, y, a la vez han sabido integrarlos en su vida cotidiana. En Praga encontramos desde pequeños jardines casi secretos, oasis de paz en medio del ajetreo de la ciudad en donde sentarse a leer, a pensar o simplemente hacer un alto en el quehacer diario, hasta grandes parques abiertos en las afueras donde disfrutar del tiempo de ocio con la familia y los amigos.

En una estancia en Praga, me parece casi un crimen no disfrutar de alguno de sus parques y  jardines, la mayoría de estos últimos pertenecientes a palacios de los siglos XVII y XVIII y que en los dos siglos posteriores pasaron a ser jardines públicos.

Isla de Kampa

Desde la plaza Na Kampé hasta el extremo sur de la isla, prácticamente todo el espacio está ocupado por un extenso parque, que se creó al unir los jardines privados de dos antiguos palacíos. Uno de los lugares más hermosos y más relajantes en Praga.

Parque en la Isla de Kampa

Jardines del Castillo de Praga

Tanto los Jardines del Sur como el Jardín Real merecen por si mismos un recorrido tranquilo por parte del visitante del Castillo de Praga. Los primeros se diseñaron y construyeron en 1891 en el terreno que ocupaban los antiguos bastiones defensivos del Castillo. Desde ellos se contemplan unas de las vistas más hermosas de la ciudad de Praga.

Jardines del Sur

El Jardín Real se diseñó en el siglo XVI en estilo renacentista, aunque se renovó en el siglo XIX. Un relajante paseo entre sus estatuas es uno de los alicientes que ofrece una jornada en el recinto del Castillo.

El Belvedere en el Jardín Real

El Jardín Wallenstein

Estos jardines pertenecían al Palacio Wallenstein, el primer edificio civil de importancia de la Praga Barroca. Los jardines mantienen el mismo diseño que en la época de su construcción, entre 1624 y 1630. Están presididos por un hermoso pabellón que recibe el nombre de Sala Terrena. Un estanque con una fuente y una hilera de estatuas, copias de las originales construidas por Adriaen de Vries que los suecos saquearon en 1648, decoran uno de los rincones más agradables para recibir los primeros rayos del tímido sol primaveral de Praga, para leer o charlar tranquilamente con los amigos. Una enorme y diría que casi extraña construcción con una fachada que imita unas estalactitas artificiales completa el conjunto. Detrás del estanque se encuentra la antigua escuela de monta, que hoy se utiliza como sala de exposiciones de la Galería Nacional.

Jardines Wallenstein

Jardines Ledebour

Situados a los pies del Castillo de Praga, entrando por Valdštejnská 3. Podemos llegar a los Jardines Ledebour con la línea A del metro, estación Malostranská, o con los tranvías 12, 18 y 22.

Durante la Edad Media, la ladera sur del Castillo estaba ocupada por jardines y viñedos. A partir del siglo XVI, la nobleza empezó a construir sus palacios en ese emplazamiento para situar sus residencias cerca del Castillo, sede del poder real. Fue en esa época cuando se empezaron a diseñar jardines mucho más amplios, formando terrazas al estilo de los jardines italianos renacentistas. Muchos de estos jardines se remodelaron en los siglos XVII y XVIII, añadiéndoles estatuas y elementos decorativos barrocos.  Tres de los jardines que pertenecían a antiguos palacios, los Ledebour, Černin y Pálffy acabaron uniéndose y se permitió la entrada al público. Aunque permanecieron cerrados durante bastante tiempo a causa del mal estado de las escaleras de acceso a los jardines y volvieron a abrirse en 1995 y actualmente son uno de los lugares preferidos para los conciertos al aire libre.

Jardines Ledebour

El Jardín Ledebour fue diseñado a principios del siglo XVIII y posee una Sala Terrena, como muchos de los jardines de esa misma época. Si durante la estancia en Praga se celebra algún concierto en estos jardines, no podéis dejar pasar la ocasión.

El Jardín Vrtba

Se construyó, como los anteriores, en el emplazamiento de unos antiguos viñedos. Hoy en día se accede a él por la calle Karmelitská, muy cerca de la Plaza de la Malá Strana. También estuvo cerrado al público durante  unos años de remodelación y pudo volver a visitarse a partir de 1998.

Jardín Vrtba

Es un pequeño jardín barroco diseñado en 1720 por František Kaňka. Su forma escalonada en terrazas permite contemplar, desde la parte más alta, unas magníficas vistas de la Malá Strana. Como todos los jardines barrocos de la ciudad, se adorna con una Sala Terrena en la parte inferior, así como estatuas de figuras mitológicas, obra de Matthias Braun, el escultor de algunas de las figuras del Puente de Carlos.

El Parque Letná

Se llega al Parque Letná con la línea A del metro (estación Malostranská) y con los tranvías 1,8,15 y 25, bajando en la parada Sparta. Se puede llegar a pie, bajando desde la explanada del Castillo, o desde el Barrio Judío, cruzando el Puente Čechův.

El parque Letná está justo al otro lado del río si nos situamos en el Josefov, el antiguo Barrio Judío de Praga. Desde la orilla opuesta es fácil localizarlo, ya que en él se levanta un metrónomo de 23 metros de altura que es visible desde muchos puntos de la ciudad. Letná se encuentra unido a otro parque, el Chotek, cercano al Castillo, a través de un puente que se construyó en 1995.

Desde el Parque Letná, que significa La colina de verano, podemos contemplar en vivo y en directo una de las imágenes más fotografiadas de Praga: su sucesión de puentes sobre el Vltava.

El Vltava desde el Parque Letná

Si las vistas desde el parque son extraordinarias, el paraje natural que lo conforma es precioso. Es posiblemente el lugar preferido por los habitantes de la ciudad para disfrutar al aire libre de los momentos de ocio. Está siempre frecuentado por familias con niños, grupos de jóvenes, parejas paseando, ancianos tomando el sol… El parque está rodeado de antiguos palacetes barrocos y rococós que se han reconvertido en cafés y restaurantes, así como de estatuas que dan majestuosidad al entorno.

El Parque Letná

Lo primero que nos encontramos al acceder por los escalones que llevan de la terraza de la entrada al parque es un pedestal en el que se levanta un enorme metrónomo de 23 metros de altura, que ocupa el lugar de una gigantesca estatua de Stalin y sus compañeros comunistas y que se retiró en 1991.

Metrónomo en el Parque Letná

En el parque también encontramos una construcción en hierro forjado que recibe el nombre de Pabellón Hanavský, que data de 1891 y que fue erigido para conmemorar el centenario de la primera Exposición Industrial celebrada en Praga. Hoy en día alberga un restaurante y un café.

Pabellón Hanavský

Para los turistas, el Parque Letná es el lugar ideal, sobre todo en primavera y en verano, para tomarse un respiro, especialmente después de una jornada de visita por la ciudad.

Los jardines Vojan

Se encuentran en la Malá Strana, en la calle U lužického semináře, al lado de los Jardines Wallenstein. Se llega a ellos con la línea A del metro, estación Malostranská, y con los tranvías 12, 18 y 22. Datan del siglo XVII y formaba parte del antiguo Convento de los Carmelitas.  Los jardines, bastante austeros en comparación con sus vecinos Wallenstein, Ledebour y, por supuesto, con los del Castillo, constituyen otro rincón de Praga ideal para relajarse y descansar.

Jardín Vojan

 El Parque Stromovka

Parque Stromovka

Stromovka es un parque natural a las afueras de Praga (Praha 7), que actualmente se encuentra casi rodeando el Parque de Exposiciones, construido para la Exposición de 1891. Ya desde 1266 era coto de caza de los reyes de Bohemia, como prueba el Palacio de Verano, que era el antiguo Pabellón de Caza medieval.

El Parque se encuentra a unos pocos minutos del Zoo de Praga y del Palacio de Troja, justo en la otra orilla del río, por lo que se puede aprovechar la visita a este último para pasear por Stromovka. Si se viaja con niños, la visita al Zoo y, seguidamente al Parque, pueden constituir una divertida jornada.

Para llegar al parque Stromovka se pueden tomar los tranvías 5, 12 y 17, que dejan en U Výstaviště, en la entrada del Parque de Exposiciones. En metro, las estaciones más cercanas son Vltavská y Nádrazí Holesovice, de la línea C, a unos 10 minutos a pie hasta el Parque.

Imagino que muchos visitantes van a aprovechar para visitar también el Parque de Exposiciones (es un lugar muy socorrido si se viaja con niños, ya que siempre hay exposiciones interesantes, eventos, competiciones deportivas, etc).

Palacio Industrial en el Parque de Exposiciones de Stromovka

Para visitar el Parque Stromovka lo mejor es tomar la larga avenida de castaños que queda a la izquierda del acceso al Parque de Exposiciones. Si avanzáis por este camino, subiendo la ladera, dejaréis a vuestra izquierda el Planetario y llegaréis hasta el Acueducto de Rodolfo II, que se construyó en 1584, con una longitud de más de 1 km y que servía para llevar el agua del río Vltava a los estanques del Parque.

Parque Stromovka

Continuando el paseo se llega a la Casa Real, un edificio ahora abandonado que data del siglo XVII. Durante un tiempo fue el restaurante Slechta y después, a mediados del siglo XIX, rehabilitado en estilo neogótico.

El restaurante Slechta, ahora abandonado

A continuación, tomando un ramal que queda en una curva a la izquierda, se sube por un camino bastante empinado hasta el Antiguo Pabellón de Caza de los Reyes de Bohemia. Posteriormente, el edificio se amplió en estilo neogótico y en 1805 se convirtió en Palacio de Verano. Actualmente alberga la hemeroteca del Museo Nacional.

Antiguo Pabellón de Caza

Hay que regresar al camino principal que se ha abandonado para ascender hasta el Pabellón de Caza. Si continúa adelante y se toma el primer camino que queda a la derecha, se llega a un pequeño jardín de estilo francés del siglo XVI, en donde destaca una estatua que representa a una pareja.

A partir de aquí, el paseo nos lleva hasta la orilla opuesta del río, a través de un puente que atraviesa un canal del río Vltava y que llega hasta los jardines del Palacio de Troja. Desde el jardín francés, hay que regresar otra vez al camino principal que hemos dejado atrás. Seguimos el camino hasta llegar a una bifurcación: allí tomaremos el camino de la derecha. Llegará un momento en que encontremos un camino a nuestra izquierda, que pasa por debajo de la vía del ferrocarril.  Seguiremos adelante hasta que encontremos el canal del río Vltava.  Lo cruzaremos por el puente y torceremos a la izquierda, caminando paralelos al río por la calle Povltavská.  Allí encontraremos el muro que delimita una de las entradas al Castillo de Troja. Para llegar a la entrada, hay que atravesar los jardines del mismo. Justo en la entrada se puede tomar el autobús 112, que deja en la estación de metro de Nádrazí Holesovice.

UNA SUGERENCIA ESTIMULANTE: otra manera mucho más divertida y bonita para regresar al centro de Praga es tomar uno de los barcos que hacen la travesía del Vltava. Se toman en el mismo puente que atraviesa el canal y su recorrido llega hasta el Puente Palacký (Palackého Most), en la Ciudad Nueva, con la posibilidad de desembarcar también en la Isla de Kampa, junto al Puente de Carlos.

 

 

Anuncios